Segunda | Sporting 3 - Rayo 1

Miguel mantiene vivo el sueño del Sporting

El delantero hizo los dos goles que derrotaron a un Rayo que había neutralizado el de Bilic con otro de Azkoitia

<b>GOLEADOR</b>. Miguel marcó los dos tantos que le dieron el triunfo al equipo gijonés.
Manuel Rosety
Redacción de AS
Actualizado a

Un gran segundo tiempo del Sporting resultó determinante para que el triunfo se quedara en El Molinón, en un partido rodeado de un ambiente excepcional y con un inconmensurable Miguel. El delantero de equipo rojiblanco, autor de los dos goles que firmaron la victoria gijonesa, desequilibró a la zaga rayista y fue el jugador más determinante del encuentro.

El primer tiempo resultó bronco. El Rayo Vallecano adelantó sus líneas, para acercarse al área de Roberto, lo que descontroló a los rojiblancos, que se veían incapaces de romper el sistema defensivo del conjunto madrileño. El juego era tenso, pero sin ocasiones de gol. La primera fue del Sporting, con un error de Paco, que aprovechó bien Bilic para inaugurar el marcador con un trallazo cruzado.

El Rayo acusó el tanto encajado y los gijoneses pudieron aumentar la ventaja, en una vaselina de Miguel que se quedó algo corta. Sin embargo, el encuentro se equilibró en un remate de Azkoitia, tras una salida imprecisa de Roberto. El ritmo del juego recuperó el estilo bronco que quería imponer el Rayo Vallecano, que buscaba el peligro en servicios en diagonal, para buscar la espalda a los defensas rojiblancos, o en saques de falta.

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El segundo tiempo fue diferente. El Sporting salió decidido a hacerse con el partido y tuvo más facilidad para las llegadas. Borreguero, que en el primer tiempo había tenido poca participación, se dejó ver más y la pareja atacante formada por Bilic y Miguel ofreció más movilidad. Llegó el segundo gol en una rápida jugada con una perfecta ejecución entre Juan y Bilic, cuyo servicio al centro del área fue culminado por Miguel. El mismo jugador rubricó poco después el tercer tanto, en un centro de Juan, con lo que quedaba el partido virtualmente sentenciado, ante el delirio de los 24.000 espectadores que llenaban El Molinón.

El Rayo se estiró tímidamente y sólo tuvo una ocasión de gol, que Roberto desbarató ante Biagini, mientras que los gijoneses dispusieron de oportunidades más claras para haber logrado un triunfo todavía más holgado.

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