Primera | Deportivo 1 - Valladolid 1

Fran se merece algo más que una calle

Fue el mejor en un choque en el que el Valladolid hizo más méritos

<b>BIZZARRI, SÓLIDO.</b> El guardameta se mostró sobrio en un partido en el que seguro que esperaba encontrar más trabajo del que tuvo.
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Partido otoñal en la triste y húmeda primavera de Riazor. Compromiso importante para el Valladolid e intrascendente para un Deportivo que afrontó el choque con un once plagado de caras nuevas y una grada a caballo entre la resaca del Milán y la inminencia de Oporto. Por su parte, el coruñés Fernando Vázquez se presentó en su tierra con un autobús en el campo, pero uno de clase superior. Ordenado, funcional y armónico. Un recurso táctico más que un vestigio de épocas pretéritas. Algo que le dio un punto, pero pudo darle más.

En el Depor, Fran reivindicó esa calle que los coruñeses quieren bautizar con su nombre. Pero salvado él, ni Luque ni Víctor, ambos de rodaje, acompañaban ayer. Y Diego Tristán, buen futbolista al que la calidad se le intuye, como la existencia de las armas de destrucción masiva, tampoco anda fino.

La primera media hora dibujó un partido de fútbol de salón. Limpio y sin gañafones. Hasta que Óscar batió a Munúa en una buena maniobra que le confi rma como una de las revelaciones de esta temporada. No era la única ocasión pucelana, porque Sales y Losada ya habían enseñado los colmillos de los blanquivioletas.

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El descanso afi ló al Depor porque Jabo buscó motivación en el meritorio Djalma de esta temporada y en un Pandiani al que, como buen uruguayo, siempre le pesa el escudo. El balón se tiñó entonces de blanquiazul, pero los espacios se multiplicaron para Sales, Losada, Chema y Óscar. Eso trajo incertidumbre a ambas áreas. El Valladolid tenía el partido donde quería hasta que Djalminha forzó un penalti tan innecesario como tibio del experimentado Caminero. El brasileño empató el choque y reactivó a los coruñeses, pero el gol y la salida de Fran devolvieron al encuentro ese ritmo tedioso, de trote cochinero, que evidenció que pucelanos y coruñeses no hacían ascos a las tablas.

Y así, plácidamente y de la mano, sorprendió el final a ambos equipos bostezando desordenadamante. Hay raciones de pimientos de Padrón que son más entretenidas que este partido. Fran aparte.

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