El reportaje | Los equipos del nuevo ejecutivo

Gobierno multicolor

Zapatero es culé; Sevilla, del Valencia; Moratinos, del Atlético; Rubalcaba y Lissavetzky, madridistas sin cartera

Javier Hernández
Redactor en el Diario AS desde 1992. Presentador, narrador y comentarista de Turf en TVE durante 16 años (2005-2021). Autor del libro 'Atleti somos nosotros'.
Actualizado a

El paisaje político del fútbol cambia con el nuevo Gobierno, hasta el punto que por primera vez en la historia de España el presidente del Gobierno será culé. José Luis Rodríquez Zapatero, leonés, recuerda que se hizo del Barça cuando César, paisano suyo, fichó por los catalanes. "Ser del Barça es de gente lista y es honesto optar por las causas perdidas", afirma ZP.

En campaña electoral, Zapatero aireó sus colores llegando a vaticinar: "Si gano las elecciones, le cambiará la racha al Barça". Tanto, que ha girado la suerte de un Madrid que en un mes ha perdido Copa del Rey, Champions y liderato liguero.

Para contrarrestar el efecto Zapatero, en el nuevo Ejecutivo, aunque sin cartera ministerial, están Jaime Lissavetzky y Alfredo Pérez Rubalcaba, socios del Madrid con abono en el fondo sur. También madridista es Carmen Calvo, a la que en Córdoba conocen como una fan de Beckham.

Decía Groucho Marx que "la política es el arte de buscar problemas, y encontrarlos". Fe de ello puede dar Jordi Sevilla, a quien su condición de socio del Valencia le creó algún conflicto en Castellón, donde era el número uno en la lista para el Congreso.

Será este un Gobierno plural. con ministros de todos los colores: José Bono, del Alba; López Aguilar, de Las Palmas; José Montilla, un filoespanyolista alcalde de Cornellá donde los pericos construirán su nuevo estadio; y Miguel Ángel Moratinos, forofo a más no poder del Atlético. Moratinos era el mediador de la Unión Europea en Oriente Próximo y supeditaba el horario de sus vuelos a Israel para ver todos los domingos los reportajes con los goles del Atlético.

Noticias relacionadas

La diversidad prima en la era Zapatero, muy al contrario que en la era Aznar. Con Aznar el Gobierno tenía mayoría absoluta del Madrid y el palco del Bernabéu en las noches de Champions parecía Génova, 13. A Aznar su madridismo le alcanzaba para ofrecer su pañuelo a un periodista de La Vanguardia tras una derrota de los culés y, cuando Bush, Blair y Aznar se conjuraron en las Azores para la guerra de Iraq, lo primero que dijo el líder del PP al subir al avión de regreso a Madrid fue: "Todo bajo control". Todos pensaban que se trataba de los aspectos de la cumbre, hasta que Aznar detalló: "El Barça ha empatado, el Valencia ha perdido y el Real Madrid sigue líder, todo bajo control".

Mariano Rajoy nunca lo ocultó: "Soy abonado del Madrid y, además, socio del Pontevedra, accionista del Celta e hincha del Depor cuando puede ganar la Liga". Rajoy reconoció que organizaba su agenda para no hacer coincidir nunca los actos políticos con los Madrid-Barça.

Te recomendamos en Polideportivo