De Noruega a Alemania
Lendoiro no tiene por costumbre viajar por una razón que le retrata a la perfección: "Soy más útil en A Coruña que con el equipo". Pero detrás de ese pragmatismo hay algo que reconforta al dirigente deportivista. Él sabe que juegue donde juegue el Deportivo, ya sea en Kazajistán o en Padrón, siempre hay un gallego animando a su Depor del alma.
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La campaña arrancó en Trondheim, en la previa. Allí, en pleno agosto, el equipo y un centenar de aficionados se mojaron. Luego tocó Atenas, donde 30 deportivistas y un puñado de estudiantes no se amilanaron en aquel infierno. Mónaco fue la siguiente estación. La compañía fue directamente proporcional a los goles encajados: numerosa, hasta Lendoiro rindió visita a Rainiero y al hooligan Alberto. Y Eindhoven cerró la primera fase con Luque dedicando su gol salvador a medio centenar de seguidores.
Delle Alpi quedó enmudecido con el gol de Pandiani y los cánticos gallegos. De San Siro salió el centenar de tifossi blanquiazules con las orejas gachas. Más lo disfrutaron luego. Ahora toca Oporto, allí viajará el mayor número de aficionados de lo que va de temporada. Pero sólo entrarán 2.669. Al resto le queda empujar el 4 de mayo en Riazor e ir ahorrando para estar el 26 de mayo en Gelsenkirchen. A todos, mil gracias, porque ellos también jugaron.