Copa ULEB | Real Madrid 72 - Hapoel 83

¡Vaya chasco!

El Madrid vuelve de Charleroi con las manos vacías y con la impresión de haber vivido un mal sueño. Muchos pensarán que se trata de una pesadilla, que el partido en realidad aún no se jugó, pero no hay vuelta atrás: al favorito no se le vio y la presunta víctima se convirtió en verdugo.

<b>CONTRASTE</b>. En las gradas, mayoría de público israelí. En la pista, un lucido grupo de cheerleaders cuyas sonrisas no consolaron a los madridistas.
Martín Tello
Actualizado a

Inapelable. Cuando te ganan así, cuando te dejan hundido y con cara de tonto, no cabe otra opción que extender la mano y felicitar al campeón. A renglón seguido, dos posibilidades: rabieta destrozona o humilde perseverancia. Si hubiese ganado la final el Madrid habría completado su reconstrucción, habría cerrado el cuatrienio más negro de su historia. El hecho de que no lo haya conseguido no implica que esté en el camino erróneo. Significa, sencillamente, que debe seguir trabajando en busca de otra oportunidad. Naturalmente, queda claro que algunos jugadores de la plantilla actual no tienen sitio en un proyecto campeón. El hecho de que Herreros, a sus 35 años (los cumplirá el próximo día 20) sea titular, evidencia que el hombre fichado para esa función, Álex Mumbrú, ha fracasado de modo rotundo. Es una rémora en vez de una ayuda. Y por ese agujero se coló la sorpresa de Kelly McCarty, que dinamitó el partido con 15 puntos en el tercer periodo. La primera tarea de Lolo Sainz para la próxima campaña será buscar un alero alto de garantías. Mientras no lo consiga tendrá un caballo cojo. Alberto Herreros, único superviviente de la final de Recopa ganada siete años atrás, lideró el estropicio madridista en triples (2 de 10) y fue desbordado en defensa, pero afrontó una tarea superior a sus fuerzas, una responsabilidad mayor de la que le correspondía.

Estrella. Evidentemente, no conocíamos al Hapoel Jerusalén. Creíamos que era Solomon y cuatro amiguetes. Ayer nos dimos cuenta de que tiene mucho más. Aparte de sus grandes virtudes como bloque, dispone de alternativas individuales para suplir una noche discreta de Solomon. En cualquier caso, por lo visto ayer deduzco que la auténtica estrella del equipo es un hombre delgadito, de 35 años, que se llama Sharon Drucker y ejerce de entrenador. Su trabajo fue perfecto. Magnífico planteamiento y espléndida dirección de partido. Sombrerazo, caballero. Tenía usted perfectamente estudiado al rival y eligió las mejores opciones para anularle.

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Fantasmal. Porque digámoslo claro: el Madrid cayó porque nunca existió. Nunca llegó a tener presencia corpórea en el parquet del Spiroudome. Fue una sombra de sí mismo, desconcertado ante una defensa implacable e impecable que nunca pudo superar. El Madrid podía ganar el partido en la pintura. Sin embargo, la defensa en zona del Hapoel anuló el juego interior del equipo blanco, obligándole a emplear la artillería. Y los fusileros fallaron: 6 triples en 32 intentos. El simple hecho de que el Real lanzase más triples (32) que tiros de 2 puntos (24) refleja que la táctica israelí ganó la batalla. Y cuando un equipo nota que tiene atenazado al rival con la defensa, adquiere confianza y se crece en ataque. Fue lo que le ocurrió al Hapoel Jerusalén, cuyos múltiples obreros fueron quitándose poco a poco el mono de humildad para vestirse de gala y terminar como dandys en un banquete.

Futboleros. Florentino viajó con una cohorte nutridísima de directivos. Jamás se había visto un alarde semejante de prohombres del balompié madridista en una función de basket. La posibilidad de que no haya triunfos en fútbol incitó quizá a estos directivos a viajar a Bélgica, por si la foto del año, la foto del trofeo, estaba allí. Los agoreros dirán ahora que con ellos viajó el gafe, lo que unido a la fecha del partido (martes 13) redondea el cuadro de justificaciones esotéricas. Naturalmente, todo esto es anécdota, pura broma. La innegable realidad es que el Madrid se topó con un Don Nadie acorazado y fiero. Según la frase tópica, el Hapoel era un ilustre desconocido. Desde ayer, martes 13, ya no es desconocido, pero sí ilustre. Muchísimo. Israel ya no tiene sólo al Maccabi Tel Aviv como estandarte. Este modesto club de la capital se añade al palmarés de campeones. Y lo ha hecho a la primera. ¿Quien dijo complejos? La gloria del Madrid fue para ellos más acicate que losa.

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