Escapada a ninguna parte
Noticias relacionadas
Esta concentración deprisa y corriendo huele a huida. Suena a corrección chapucera de un plan de concentraciones que no ha existido desde el principio de temporada. Y en esto manda más la plantilla que el mismísimo entrenador, que conste y cuente en su cargo. Uno se pregunta: ¿si el Madrid fue a jugar la final de la Copa viajando sin sonrojarse veinticuatro horas antes y sin pisar Montjuïc la tarde de vísperas ("lo tenían muy visto", argumentaban), por qué ahora se marchan un día y medio a La Manga, donde no tienen las instalaciones óptimas de Las Rozas? Dos aviones, dos autocares, camas ajenas, comidas de hotel, salas de masaje improvisadas... Todo para escapar del mundanal ruido, demasiado tarde, muy lejos y sólo dos días.
Valdano y Queiroz imponen este retiro monacal a la fuerza. Como si con un día y medio en La Manga fueran a revitalizar las piernas y las cabezas. Es la salida por la tangente para un estado de crisis. Probablemente habría bastado con entrenarse mañana y tarde en Las Rozas, comer allí juntos, reflexionar en grupo, sanar de las heridas a puerta cerrada y dormir en casa (y esto último es importante).