El Girona se salva a costa del Fuenlabrada
Tremendo revés para el equipo madrileño, que ineficaz y sin ritmo se ve sumido en el descenso deportivo a la LEB

El Girona cogió ayer el Puente Aéreo más contento que unas castañuelas. Por la mañana había ratificado su permanencia en la ACB a costa de un Fuenlabrada que se ahoga sin remisión, que va de cabeza al fondo, y que todo parece indicar que volverá a la LEB, categoría en la que le cogió Óscar Quintana y donde parece que le devuelve cuando el cántabro acaba su relación con el club.
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Dada la importancia del envite para los dos equipos, habrá que dejar a un lado las justifi caciones de la presión y la ansiedad para analizar los males de un conjunto inefi caz contra otro que se aprovechó de tantos y tan excelentes regalos. Lo primero: al Fuenlabrada le faltó ritmo, siempre al paso, al trote botón del monocorde Javi Rodríguez, incapaz de buscar un contragolpe, una penetración, un cambio de dirección... mientras que el Girona tenía más marchas con las que jugar.
Como el Fuenlabrada no acertaba desde debajo del aro, se quedó sin recursos: en la primera mitad sólo el triple de Larragán llegó como aportación de los exteriores. En el Girona todos sumaban, dentro y fuera, con especial aportación de Panko. Al descanso aquello ya estaba resuelto (20-41). Lo que pasó después fue para cubrir el expediente, para que Beechum se mostrase tirador cuando ya no hacía falta, cuando Jackson aportaba puntos y rebotes sin importancia, cuando Edu Torres recurría a sus últimos jugadores del banquillo para que celebrasen todos como un bloque la victoria que asegura al equipo la permanencia en la élite del baloncesto español.
