Cazó el liderato
Un cabezazo de Angulo le dio al Valencia el sexto triunfo seguido y la primera posición. El Zaragoza luchó sin premio
La Romareda vio ayer al líder de la Liga, al Valencia que ha cabalgado durante seis jornadas consecutivas (otras tantas victorias) hasta atrapar y superar al Real Madrid. Actitud de campeón la del Valencia en Zaragoza. Trabajo, máximo acierto en ataque y se diría que hasta una cierta fl or, indispensable en estas luchas de honores ligueros. Sin Aimar, o con él, siempre bien.
Enfrente de los nuevos galácticos estuvieron los once jugadores que ganaron la Copa del Rey. La mejor prueba de fuego. Víctor Muñoz los puso a todos, desde Láinez a Villa; incluso a Cani, sorprendente sustituto de Galletti.
El Valencia ofreció desde el inicio su versión amarrategui que, en definitiva, es la que le está dando los frutos a Rafa Benítez. Partido mortecino, dividido, impreciso, incómodo: ideal para que jugadores como Savio, Cani, Dani e incluso Movilla se harten a los cinco minutos. El del brasileño fue el mejor ejemplo. Empezó revoltoso, encarando a Curro Torres con velocidad y desborde. Pero le duró, eso, un suspiro. Se dio cuenta que ese agobio no le iba ni en pintura. Se esfumó pronto. Y como está demostrado que cuando Dani no aparece el Zaragoza es menor, pues el Valencia se puso a disfrutar. Benítez mandó a Sissoko agobiar a Ponzio (nervioso) y ahí encontró la recuperación. Angulo chutó alto en el minuto 9 tras un error de Láinez, subsanado enormemente muchos minutos después. Fue justo uno antes del fi nal de la primera parte. Carboni lanzó de lujo una falta lejana, a lo que Láinez, el portero sin rodillas, respondió con una parada de lince. Del Zaragoza poco se supo en el acto inicial. Sólo los movimientos de Villa arriba y la buena presión de Alvaro y Milito. ¿Novedoso? Para nada.
Poco esperaba Leo Ponzio que se iba a convertir en el hombre clave del encuentro. A los tres minutos de la reanudación le atizó a Sissoko, que se marchó inmeditamente en la camilla de la Cruz Roja. Era todo un presagio. Salió Baraja, el de la rotación. Cambió entonces la cara del Valencia. No tanto en el aspecto defensivo, porque el Zaragoza jugó su mejor fútbol, pero sí en la proyección ofensiva, la intención de irse para arriba. Mientras, Ponzio se hacía el amo de los medios. Tocó bien y con criterio. Tuvo Movilla el 1-0 en un tiro muy franco desde la frontal, sólo segundos antes de que Ponzio (otra vez él) rematara fuera con la cabeza desde muy cerca, se diría que desde cerquísima.
Y al Valencia si se le perdona se acaba pagando muy caro. Empujó el citado Baraja, no encontró a Mista (desaparecido) y sí a Angulo. A Miguel Ángel se encomendó Jaime Ortí, nervioso en el palco. Se topó con Láinez en el 66, pero cuatro minutos más tarde acribilló la portería zaragozana. Jorge López botó una falta desde la banda derecha, Ponzio (protagonista otra vez más) perdió la estela de Angulo, que cabeceó a la red. Un dato concluyente: es el gol número 16 que recibe el Zaragoza de cabeza en lo que va de Liga. Mejor que vayan preparando nuevas estrategias (¿de salto?) para la nueva temporada, que será de Primera.
Lo previsible, que el gol ejerció de sedante para los locales, incapaces de quebrar a estos monstruos llamados Ayala y Marchena. Feliz centenario en Primera para el sevillano.
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Momo Sissoko dio el susto de la tarde en La Romareda. El centrocampista recibió una entrada de Ponzio. Se torció el tobillo izquierdo. Sufre un esguince, pero pudo ser peor.