Orden y estrategia
Fue un desconocido lateral de la Segunda División sueca al que una lesión cortó una modesta carrera, tiene un currículum como pocos en competiciones europeas y nunca fue un técnico de apuestas muy ofensivas. Tres detalles iniciales para descubrir a Sven Goran Eriksson, que ha conocido muchos éxitos desde que en 1982 convirtiese al Goteborg en campeón de la Copa de la UEFA.
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Sueco de nacimiento, técnico de la escuela italiana tras haberse doctorado del todo en Roma, Fiorentina, Sampdoria y, sobre todo, Lazio, arma sus equipos desde atrás y los convierte en más competitivos que espectaculares. Más cerca de Ranieri que de Wenger, por poner un ejemplo. Buen estratega, no hay más que recordar al Benfica que ahogaba a los rivales con una defensa adelantada y que perdió aquella final de Copa de Europa en 1990 ante el Milán.Sólo con Magnusson en punta, muy distinto al trío Mancini-Vieri-Salas con el que ganó la Recopa con el Lazio al Mallorca en 1999. Siempre con la pizarra en la cabeza. Técnico amante del orden, su paso por Italia le marcó. Primero Roma, después Fiorentina, Sampdoria y Lazio, con el que ganó el doblete Liga-Copa en el 2000 y se consagró. Con Simeone como eje del centro del campo y Almeyda a su lado, pero también con libertad para Verón y siempre hueco en punta para Simone Inzaghi y Salas. Aquella Liga la ganó tras remontar diez puntos a la Juventus en el último tramo.
Nada más llegar al puesto de seleccionador y antes de su victorioso debut ante España, su segundo, Tord Grip, aseguró haber aprendido mucho de la simpleza del juego del Liverpool. Eriksson apuntó: "Mi forma de ver el fútbol es colectiva, todos tenemos que saber cuándo defender y atacar". Mentalidad colectiva, bastante italiana, más basada en el sacrificio que en el talento.
