Liga de Campeones | Mónaco 3 - Real Madrid 1

Queiroz, condenado

El entrenador portugués no ha cumplido las expectativas y no seguirá

<b>IMPOTENCIA EN MÓNACO</b>. José Peseiro, segundo entrenador, junto a Carlos Queiroz.
Actualizado a

Carlos Queiroz no seguirá en el Real Madrid la próxima temporada, pese a tener un año más de contrato, porque el club cree que el portugués no ha cumplido las expectativas que propiciaron su fichaje. A saber: "Buscamos un librillo más avanzado" (palabras de Florentino el pasado 24 de junio, hace mil años). En principio, esta decisión no se alteraría en el caso de que el equipo ganara la Liga, pues la conquista del campeonato tampoco evitó el adiós de Del Bosque.

La situación en las altas esferas del club es de máxima tensión. Háganse una idea del horror: ahora mismo tiene más posibilidades de lograr un título la sección de baloncesto (en la final de la ULEB) que la de fútbol.

La decepción que ha provocado el trabajo de Queiroz viene de lejos y la confianza sólo se mantenía por la proximidad de los títulos. Cuando sólo queda la Liga en juego, todos coinciden en que el técnico portugués no ha traído el cambio esperado. Nada se ha modificado con respecto a la época de Del Bosque, que, por otro lado, se saldó en cuatro años con dos Copas de Europa, dos Ligas y una Intercontinental.

Se esperaba de Queiroz una renovación en el sistema de entrenamientos (muy pachangueros con Del Bosque), un método más científico, más rigor táctico, influencia sobre los jugadores, un "librillo más avanzado", un toque de modernidad.

Diez meses después, los viejos vicios se repiten y se añaden algunos nuevos. Del Bosque era un perfecto conocedor y defensor de la cantera; Queiroz, que ha enloquecido a Rubén y Núñez y ha desconfiado de Pavón y Portillo, echa en falta una cantera de élite. Los entrenamientos son tan relajados como antes (ni jugadas preparadas ni ensayo de faltas) y la forma física de los jugadores ha empeorado porque se hacen menos rotaciones; en esto ha influido, todo hay que decirlo, el aniquilamiento de la llamada clase media (Makelele, Morientes, Macca...). Así, el primer candidato para suplir cualquier ausencia de algún titular ha sido Solari, por delante del canterano de turno y aunque eso implique retocar el dibujo. Esto sucede casi siempre, pero hay excepciones: si te juegas la vida en Mónaco sacas a Borja.

Noticias relacionadas

Evidentemente, toda la culpa no es de Queiroz, que al menos ha mostrado un magnífico talante para encajar las críticas y dar la cara. Tienen mucha culpa los jugadores, que desde el primer momento se refirieron a Queiroz como "Toni Grande", por considerarlo simplemente el segundo de Valdano (Toni Grande fue el ayudante de Del Bosque). Nunca sabremos si se habría notado la mano del entrenador con algunos cracks más sacrificados.

Y también tiene responsabilidad, y no poca, el club, que buscó un entrenador manejable (pero elegante y con idiomas), le ató las manos, y ahora echa en falta un técnico con más personalidad y capacidad de mando. Algo tiene el fútbol que todos los dirigentes acaban pareciéndose. En poco tiempo ya lo saben todo.

Te recomendamos en Polideportivo