S&L, buena sociedad
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Pocos días después de que el Real Madrid ganase la Liga de baloncesto (junio de 2000), Florentino Pérez accedió a la presidencia del club. Empezaba una etapa triunfal para el fútbol merengue y nefasta para la sección de basket. El primer año se mantuvo el impulso y el equipo llegó a dos finales, pero Gasol se las dio al Barça. Entonces Valdano cometió el gran error de base, al duplicar las funciones de Sergio Scariolo como entrenador y director. El Real fracasó rotundamente en la Euroliga, la Copa del Rey y la Liga ACB (quinto puesto, el peor de siempre). Echaron a Scariolo y trajeron a Javier Imbroda, pero tropezaron en la misma piedra: plenos poderes para el entrenador y ningún directivo específico por encima. El fracaso se acrecentó: otra vez lejos de cualquier final y décima posición en la Liga.
En el cuarto año de Florentino se dio el primer y obligado paso hacia la sensatez: colocar a Lolo Sainz como director responsable de la sección, dándole al baloncesto la autonomía necesaria. Sainz fichó al argentino Julio Lamas como preparador y se inició la escalada. Buenos fichajes (Bennett, Kambala, Fotsis, Stojic, Antonio Bueno, Pat Burke...), trabajo paciente, disciplina, seriedad y, como fruto lógico, buenos resultados. El Madrid recupera la estima de su público, recupera la confianza, recupera el respeto de los adversarios, recupera el brillo y la fuerza. La resurrección ya es simple cuestión de tiempo. Sainz&Lamas, ungran binomio.
