Primera | Deportivo 2 - Betis 2

Faltas capitales

Dos libres directos permitieron al Betis empatar. El Depor pagó su desidia y dice adiós a la Liga. Joaquín, Denilson y Tristán, mal

<b>OTRA VEZ ASSUNÇAO</b>. El brasileño volvía al once del Betis y lo hizo como mejor sabe: con un tremendo gol de falta, que ejecuta en la imagen.
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La Liga no amarrará en Riazor esta temporada. Un efervescente Deportivo se dejó empatar, y con ello hipotecó sus ínfimas opciones al título, en un encuentro que tenía liquidado a los 20 minutos ante un Betis creciente, que ahora ve Europa más cerca.

Tienen trapío los verdiblancos, pero fl ojean de los cuartos traseros. Porque recibir dos goles de contragolpe alineando un trivote es, cuanto menos, sospechoso. El asunto es que los hispalenses salieron bien plantados, con querencia de área y hambre de balón. Una disposición que obtuvo resultados en el minuto siete, cuando Tais envió al palo una pared en la que se ayudó de Tote. Las últimas visitas verdiblancas han dado faena al Depor, ésta se antojaba laboriosa.

El aviso encendió al Deportivo, equipo al que se le notan los años de crianza en estos partidos ante rivales que tratan bien el balón. Casi sin cambiar de marcha, al ralentí, los de Irureta se disfrazaron de bandoleros y en dos rápidas emboscadas parecieron liquidar el compromiso. En la primera Luque resolvió con tremendismo una contra y su potente disparo raso, aparentemente sencillo de abortar por lo centrado de su dirección, acabó en las redes gracias a la colaboración de Prats, portero irritantemente florido. Cuatro minutos más tarde, los coruñeses desnudaban las carencias defensivas heliopolitanas con un rondo en el mediocampo que habilitó a Víctor ante un indefenso Prats. El gol produjo en Riazor una sensación de placidez que degeneró en sesteo y el voluntarioso Betis, que seguía romo en ataque y huérfano en las bandas (mal Joaquín, peor Denilson), comenzó a otear el área de Molina. Pasada la media hora una falta al borde del área, la primera, fue ejecutada con litúrgica maestría por Assunçao. El legado de Gaby Calderón está bien guardado en las botas de este brasileño. El tanto resucitó el encuentro. Con la incuestionable permisividad del Deportivo.

Cambio de alfiles. En el descanso, Jabo tuvo que sustituir a sus dos alfiles (Víctor y Luque) que se fueron tocados. A cambio buscó la templanza de Sergio y la electricidad de Munitis. El encuentro se abotargó con seis mediocentros en la medular, atasco en el que Duscher plantó cara a Assunçao, jugador de grana y oro. Salvada esa cuestión, el partido evidenció, mejor dicho, dejó en evidencia, a varios protagonistas. Joaquín, descarado infatigable que atraviesa un notable bache; Denilson, funambulista en alarmante estado de forma; y Tristán, reconvertido a la ingrata tarea de sudar ahora que la chistera se le atascó. Con este panorama Víctor relevó a Tote, delantero rabonero al que no se le sospecha gol por ningún lado, y metió a Dani, que en su primera intervención justificó su ingreso remachando a la red una falta que Benjamín estrelló en el larguero.

El tanto bético premió la insistencia verdiblanca y castigó el aburguesamiento blanquiazul. La reacción de Jabo fue tan inmediata como sorprendente. Situó a Pandiani por Duscher, que no encajó bien el relevo, y apeló a la heroica. El partido, reverdecido por el tanto de Dani, se diluyó y con él las opciones ligueras de un Depor al que su vehemencia le costó muy cara. Dos golpes francos decidieron la suerte de un partido en el que el empeño hispalense fue justamente recompensado.

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