Adu bate el récord de precocidad

Internacional | EEUU

Adu bate el récord de precocidad

Adu bate el récord de precocidad

Debuta con 14 años en la MLS. Nadie lo hizo tan joven en el profesionalismo USA

Don Garber, el presidente de la MLS, la Liga de fútbol de Estados Unidos, miente como un bellaco cuando dice que "Freddy Adu no es nuestro salvador porque el fútbol en este país no tiene que ser salvado". El presidente del fútbol estadounidense no se entera o no va a los estadios y ve los rostros aburridos de los aficionados, las gradas semivacías y los comedores de los hogares estadounidenses desiertos cuando hay soccer en la televisión. Adu, a sus 14 años, es la salvación de este deporte en Estados Unidos.

Hoy se convertirá en el jugador más joven en jugar en una Liga profesional en 100 años y la gran esperanza para que tras nueve años de vida, la MLS deje de ser el hazmerreír de los deportes profesionales estadounidenses, superada muy de lejos por el baloncesto profesional femenino o las peleas de lucha libre. Todo son elogios. Desde su técnico, Peter Nowak ("Vamos a ver al Freddy que todos conocemos, rápido, habilidoso, una especie de fantasma para los defensas") a rivales como Ned Grabavoy, de Los Ángeles Galaxy ("no teme a nadie y deslumbrará a todos"), llegando incluso al mismísimo Pelé: "Tiene una pierna izquierda maravillosa. Es como Mozart, que empezó a crear a los cinco años. Dios ha dado a Freddy el talento para jugar al fútbol".

Peter Nowak, el novato entrenador de los DC United, comenzará con mal pie su andadura futbolista si se atreve a hacer hoy lo que advierte y no saca a Adu de inicio. Los miles de afi cionados que llenarán el Robert F. Kennedy Stadium de Washington se llevarán una decepción porque Santino Quaranta, Mike Petke y Ernie Stewart, otros de los jugadores del DC United, no les interesan. Y los anunciantes que han convertido a Adu en su estrella dentro y fuera de los campos, también estarán decepcionados.

Que Garber miente al decir que Adu no es el salvador, se demuestra claramente por los esfuerzos que hizo para hacer feliz a la madre del jugador, que amenazó con que su hijo se marcharía a Europa de no jugar cerca de su casa de Maryland.