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Ailton: el gordito de la Bundesliga

Real Madrid | El gran rival de Ronie

Ailton: el gordito de la Bundesliga

Ailton: el gordito de la Bundesliga

REUTERS

Es líder de la Bota de Oro junto a Ronie, con 24 goles en 24 partidos

Ahora que está de moda por sus 24 goles en 24 partidos (lidera la Bota de Oro junto a Ronie), con el título de la Bundesliga en la mano, sus arrancadas explosivas, el anuncio de su boda en el estadio, su marcha al Schalke y su intento de jugar con Qatar, hay muchas cosas que contar del gran Ailton. Es el momento del otro gordito, como se le compara ya con el gran Ronaldo. Y lo cierto es que desde que debutó con 18 años en el Mogi Mirim brasileño las cosas no le han sido fáciles. Ahora parece una locura, pero cuando llegó al W. B. el técnico Thomas Schaaf le mandó al banquillo para dar entrada a Bogdanovic. En realidad, ni al principio con Schaaf ni antes con Felix Magath tenía el puesto asegurado, todo a pesar de haber sido el traspaso más caro y el mejor pagado en la historia del Werder Bremen.

Ni siquiera en Brasil las cosas le fueron fáciles. De aquel Mogi Mirim (cuna también del gran Rivaldo, aunque jamás coincidieron juntos) se marchó al Ipiranga, luego un breve paso por Internacional de Portoalegre y después Santa Cruz y Guaraní. En Campinas por fin brilló, y desde que se le bautizó como el bad boy no paró de hacer goles y crecer. Tuvo el traspaso al Mallorca en su bolsillo, pero al final pagaron más los mexicanos de la Universidad de Nuevo León, los famosos Tigres. Máximo goleador de la Liga mexicana, llegó al Werder Bremen para jugar junto a Pizarro, sufrir mucho en el banquillo y por fin consolidarse.

Ahora que tiene al equipo al borde del título y cerrado el traspaso al Schalke para la próxima temporada se ha permitido algunos lujos. Declaró que se casaría en pleno centro del campo del estadio del Bremen con las puertas abiertas a los hinchas, pero más tarde dio marcha atrás y dijo que era una broma. Luego se dejó querer por la Federación de Qatar y estuvo a punto de nacionalizarse para jugar las eliminatorias del Mundial. Por un lado las ganas de jugar una Copa del Mundo y por otro el millón de euros prometido por los qataríes convencieron a Ailton de la aventura, pero la FIFA tomó cartas en el asunto e impedirá jugar a cualquier nacionalizado sin el más mínimo vínculo familiar al país en cuestión. Freno a los futbolistas mercenarios y con ello al Ailton qatarí. Seguirá marcando goles en el Schalke la próxima temporada en el asalto a la Champions y deleitándonos con sus arrancadas. Y quizá marque algún gol mejor que aquel a Zetti en un Guaraní-Sao Paulo en septiembre de 1996 y que él mismo considera el mejor de su carrera.

Ailton es un tipo peculiar y un gran delantero, que cuando se retire montará una tienda y se dedicará a cuidar su ganado, su gran sueño. Al menos eso declaró en Brasil, aunque podría tratarse de una broma similar a la de su boda en el estadio del Werder Bremen.