Rossi, Gibernau, Biaggi... ya se desafían
Ya rugen las motos a tres semanas de que comience el Mundial. Rugen en los entrenamientos IRTA (Asociación de Equipos) desconocidos para el gran público, pero seguidos con gran interés por los entendidos. Estos entrenamientos son como el último ensayo ante el estreno de una obra teatral. Un ensayo en el que los actores interpretan la obra de un tirón, con el vestuario que llevarán, ante público incluso. Todo como si fuera ya real, como si se tratara de la primera interpretación. Y, una vez acabado, ya no habrá tiempo a enmendar errores, a cambiar de actores o a rectificar el guión. Hay que empezar aunque el ensayo hubiera salido mal.
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Pues los entrenamientos IRTA son algo así. Todos los equipos, todos los pilotos y todas las máquinas a punto sobre un mismo circuito, corriendo con cronometrajes oficiales. Ganar, lo que se dice ganar, no es la finalidad de estos entrenamientos, pero como son la última oportunidad para comprobar si las cosas van bien, al final todos acaban compitiendo al límite. Además, en la categoría MotoGP de los entrenamientos de Montmeló hay un BMW de premio para quien realice el mejor tiempo. Ya puestos a obtener de la moto el mejor rendimiento, al piloto nada le cuesta poner algo más de su parte para ser el más rápido y llevarse el coche.
Eso será hoy a partir del mediodía, si el tiempo no desluce la función. Sería una pena, pues hay mucho que ver. Porque Capirossi ya ha puesto su Ducati a 338,1 kilómetros por hora, porque Gibernau ha ganado en sus entrenamientos particulares 10 segundos por carrera con respecto al año pasado, porque Biaggi tiene la Honda con la que Rossi se paseó por el Mundial y porque ¡qué caramba! hay que ver a éste con una moto, la Yamaha, que ningún piloto conseguía hacer andar. Si tampoco él lo consiguiera, el título quedaría muy abierto. Quiénes serían los candidatos lo vamos a saber en estos entrenamientos. Por eso son tan interesantes.
