Madrid-Sevilla: cuarto asalto
Figo es baja por sanción y Carlos Queiroz convocó a los tocados Zidane y Beckham. Caparrós dará entrada a un canterano: Marañón o Puerta

Cuando el Madrid salga al campo esta noche ya conocerá los resultados de sus rivales directos por el título, Valencia y Barcelona. Es difícil decir si será una ventaja o un inconveniente, si eso le permitirá estar más tranquilo, los otros fallaron, o, al contrario, le provocará la ansiedad del que escucha otra respiración en su nuca. En cualquier caso, el Madrid se sentirá muy observado, cosa incómoda, e incluso más aún, algo peor, obligado: si perdieron los otros, a sacar ventaja; si ganaron, a mantener la diferencia. Algo tiene este partido que es distinto. Tal vez fuera mejor no saber, jugar con la inconsciencia de los atrevidos, de los que desconocen lo que ocurre, de los que consiguen aislarse, ser todos como Ronaldo.
Para el Madrid la victoria supondría la confirmación de que está superada la crisis, otro tropiezo volvería a sembrar las dudas, una semana entera de especulaciones, sin ese partido de Champions que sirve para olvidar lo anterior y empezar de nuevo. Pensaríamos entonces que la clave era Ronaldo, que él era la solución a todos los problemas. Pero no está tan claro. Esta noche jugará el brasileño, y también Roberto Carlos, pero faltará Figo por sanción y podría caerse Beckham, que ha sido convocado a pesar de estar con golpes hasta en las orejas.
El simple enunciado del parte de guerra genera una evidente incertidumbre, se puede poner la mano en el fuego por el Madrid al completo, pero nadie las tiene todas consigo cuando falta alguno de los titulares.
Pero vayamos al rival, porque el Madrid cuando no está entero y flamígero también tiene otros rivales además de sí mismo. En este caso es el Sevilla, uno de esos enemigos de nuevo cuño, rivales con los que te enredaste un día y ya no te perdonan nunca aunque nadie se acuerde de la primera afrenta porque siempre surge una nueva. No hablamos, pues, de uno de esos adversarios que lo son por el color diferente de la camiseta.
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Caparrós, con todo. El Sevilla post Reyes lucirá en el Bernabéu lo mejor que tiene: un gran entrenador, una defensa temible (en el más amplio sentido del término), algunos jugadores buenos (Martí, Casquero, Darío) y otros de muchísimo talento, como Baptista y Alves. Este último (debilidad de la casa) podría abandonar el lateral y jugar como interior para aprovechar el flanco que descubre Roberto Carlos. Junto a todos ellos estará Marañón o Puerta, últimos descubrimientos de la cantera.
Muchos ojos se fijarán en Pablo Alfaro y en Navarro, en su duelo con Ronaldo, en su modo de detenerle o de intentarlo al menos, en sus brazos en los córners, en sus pies en cualquier sitio, en la manera que se inventará Ronie para superar esos obstáculos y seguir sumando goles. Es lo que tiene ganarse fama de algo: empieza siendo un juego y acaba siendo un destino.