Champions League | Milán-Deportivo

Irureta, contra la pizarra Berlusconi

Pandiani replica a los dos puntas que impone el presidente. Duscher formará pareja con Mauro y Sergio va a la derecha. La zaga del Milán suma 137 años

<b>ESPERANDO OTRA GESTA</B>. El Deportivo tomó contacto ayer con el Giuseppe Meazza, un escenario en el que ya sabe lo que es vencer. Después de eliminar a la Juventus, el subcampeón de Europa, el equipo gallego tiene al campeón en su punto de mira.
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Si al mediático Urdaci le sedujeran los banquillos, el del Milán le vendría al pelo, ya que el mesiánico Berlusconi busca un técnico obediente a la par que ofensivo. Puro telediario. Esta noche, cuando Inzaghi y Shevchenko aparezcan en el once rossonero, nadie se sonrojará porque aquí todos, incluido Ancelotti, saben que la mano que mece la cuna es la mano que domina el mundo. Y esa es la de don Silvio, dueño de la República Berlusconi. Desoyendo a Maldini, que aconsejó a Cruyff "irse al cine si se aburría con el fútbol italiano", Il Cavaliere ha apostado por el divertimento mientras eleva a la categoría de asunto de Estado las cábalas futbolísticas sobre las alineaciones del Milán. El primer ministro fue claro: "Jugaremos obligatoriamente con dos atacantes; si no, que renuncie el entrenador". ¿Capicci?

La receta de don Silvio funciona. El caso más explícito de intervencionismo en el fútbol actual. El implícito, mucho más sutil, es de los zidanes y pavones, una filosofía que identifica a un club y condena a un entrenador. El caso es que el Milán es el mejor once de la Champions, además del vigente campeón. Un escalón por detrás del Madrid en ataque, pero dos por encima en defensa. Una orgía de talento (Cafú, Pirlo, Seedorf, Kaká, Rui Costa, Shevchenko, Serginho...) con una zaga madurita que suma 137 años (Maldini tiene 35; Costacurta, 37; Pancaro, 33, y Cafú, 32) y un mamporrero infatigable (Gatusso).

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Enfrente estará el Deportivo, El Equipo. Socialista en el esfuerzo y comunista en el éxito. Los herculinos llevan cuatro años prestigiando su fútbol científico en el que la pelota acaba los partidos con agujetas. Vive instalado en el karma gracias al sesudo Jabo, que ha instaurado ventajosas sociedades en cada línea. Atrás, Andrade barre y Naybet abrillanta. En medio, Mauro pasa el trapo y Sergio el paño, aunque hoy Duscher amurallará la medular y el catalán ejercerá desde el carril diestro. Mientras, Luque afila el zurdo. Y arriba, la brega de Pandiani. El Depor, que desequilibra a sus rivales con su equilibrio, tiene poco donde agarrarse. Si acaso, a tres síntomas de debilidad: San Siro vive en una anárquica euforia ofensiva, Cafú siempre deja la puerta abierta al salir y sus galácticos consideran grosero correr.

Hastiados del calcio, uno agradece las ofensivas bravatas de Berlusconi, un equipo que hace suyo aquel verso de Sabina: "Que ser valiente no salga tan caro y ser cobarde no valga la pena".

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