Primera | Sevilla 0 - Málaga 1

El ‘coco’ provocó el pánico en Nervión

El Málaga aumenta el mito con una merecida victoria en Sevilla

<b>FUERON MEJORES</B>. Los pupilos de Juande se movieron mejor en la cancha y vencieron.
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Llegó el Málaga (o sea, el coco) a Nervión e hizo sus deberes: ganó. Un año más. Un año más manteniendo su portería a cero y perforando la contraria. De penalti de libro. El Málaga se pegó un homenaje en Nervión y dejó al rival sevillista sumido en un mar de contradicciones.Y sin UEFA. Los números alimentan el mito malaguista, equipo irreductible, imposible de hincarle el diente y provoca la desbandada a los de Nervión. Juande, 3; Caparrós, 0...

Pero no vencieron al voleo los malaguistas, que estos lo hicieron con la lógica demoledora del fútbol. Juande ordenó a sus jugadores presionar al adversario en la zona de creación y el campo se redujo a la mitad, muy lejos de Arnau, en la mediana nervionense.Miguel Ángel, Gato Romero y, sobre todos, Leko, mordían y jugaban; también recibían apoyo desde las bandas de Edgar y Duda, a veces de Salva, con cuatro ojos (Pablo Alfaro y Javi Navarro) soplándole el cogote. Asfi xiado, el equipo de Caparrós se convirtió en una máquina de fallos, con Torrado, Redondo y Martí perdidos en la cancha y buscando sin encontrar a un amigo. El Sevilla quería meter el cuello en el partido, pero el Málaga nunca lo dejó. Los malaguistas compraron la pelota. El debutante Puerta (el único chispazo de esperanza) luchó con todas sus fuerzas por hacerse notar a base de ganas y velocidad, pero sus compañeros seguían sin aparecer en el lance, asustados y descoloridos.

Tras el descanso, el Sevilla quiso aprovechar un par de minutos de desconexión malaguista. Por allí se pudo ver el buen futuro que tiene Puerta, al que el técnico cambió cuando Gerardo sufría lo indecible por abortar las penetraciones del canterano. En una de ellas, Antoñito dispuso de una ocasión de oro para abrir el marcador, pero el virrey del Polígono sigue vendado delante del gol y convirtió su remate en un despeje. Cuando la contienda parecía encontrarse en zona desmilitarizada y abocada al empate, Javi Navarro entró ciego a Insúa y lo derribó. El penalti claro lo convirtió el de siempre: Salva. Y se terminó el choque. Un año más, apareció el Coco y asustó a los sevillistas.

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El detalle: La primera tarjeta roja de su vida

Jaime, el utillero del Sevilla, protagonizó la anécdota de la tarde. Comentó algo en voz alta y le oyó el árbitro. Le sacó la roja. La primera de su vida.

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