Primera | Athletic - Real Madrid

San Mamés mide la crisis galáctica

El Madrid repetirá el equipo que perdió la final de Copa Casillas vuelve a la portería. El Athletic no quiere descolgarse de la UEFA. No habrá lleno

<b>A POR FIGO.</b> Quería una firma de su ídolo, se acercó a él y, a pesar de la Policía, consiguió su sueño.
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Decía Gila (eterno referente) que el problema no es la bala, sino la velocidad a la que viene. Esto es muy cierto y valdría del mismo modo para los balones de Roberto Carlos y para lo que le espera al Real Madrid a partir de esta tarde: el problema no son los rivales, sino la velocidad que traen. Hoy sí está en juego algo más que tres puntos, hoy no es broma: está en juego zanjar una crisis o alimentarla, seguir sonriendo o empezar a preocuparse, el Valencia a cuatro puntos que podrían ser uno y el Barcelona a nueve que serían seis, el Mónaco a la vuelta de la esquina, Morientes rumiando la venganza.

Comentaban los expertos en malos augurios que la radiante felicidad del Madrid podría convertirse en crujir y rechinar de dientes si el equipo perdía en Montjuïc y luego caía en San Mamés, incluso hacían cuentas que parecían delirantes y que son las que salen ahora. Hemos pasado del trébol de cuatro hojas a la amenaza de calabaza, al equipo agotado, sin banquillo, al entrenador acosado que critica a la cantera ("debería ser de élite"), imposible culpar a los titulares cuando los titulares son Figo, Beckham, Raúl...

Es difícil saber cómo reaccionará un equipo tan poco acostumbrado a perder como el Madrid, cómo lo hará además en San Mamés, un campo especialmente complicado donde sólo saldrá beneficiado si el Athletic juega pasado de revoluciones, alguna vez le ha ocurrido, muy arriba, muy expuesto. La altura de ese estadio y de ese rival, su importancia histórica, nos dará un veredicto muy fiable sobre la importancia de la crisis, si es inventada o real.

En principio, el Madrid saltará al césped con el mismo equipo que jugó en la final de Copa, pues Ronaldo no regresará hasta el partido contra el Mónaco. No se esperan rotaciones porque hay mucho en juego y han de ser los derrotados los que cierren las bocas, la nuestra, por ejemplo. Cada jugador será analizado con lupa, pero más si cabe el rendimiento de Raúl y la compenetración entre Beckham y Guti, también la capacidad de Zidane para reinar fuera del Bernabéu. En el fondo ya teníamos ganas de ver al Madrid enfadado, en estado de guerra, siempre nos preguntamos de qué será capaz enfurecido, de cualquier cosa, imagino, esta tarde lo sabremos.

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Ansiedad. El Athletic aguarda el partido ansioso, tanto sus futbolistas como sus directivos, que han caído en las miserias de otros colegas al disparar los precios por la visita del Madrid, no acaban de entender algunos que el aficionado es el sustento y no el enemigo. El equipo transita en la Liga sin hacer demasiado ruido pero a tiro de UEFA, lo que dice mucho de Valverde, es curioso cómo los entrenadores se manejan de la misma forma que lo hacían cuando eran jugadores, en este caso habilidoso, rápido, afilado. A Queiroz no le vimos jugar nunca.

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