Freire y Astarloa asaltan San Remo
Los españoles, principales enemigos de Bettini y Petacchi en la gran clásica italiana que abre hoy la Copa del Mundo.

Suenan tambores de guerra en el pelotón español. En estas primeras carreras de la temporada varios corredores han tratado de comerle el coco a los periodistas sobre la emoción y espectacularidad de las clásicas de la Copa del Mundo. En nuestro caso es trabajo baldío, ya estamos enamorados de ellas.
Pero falta convencer a la gran masa de la afición española de que el ciclismo no sólo son las grandes vueltas. Y para ello son necesarios triunfos. Hazañas de los nuestros que enganchen al gran público para que empiecen a descubrir estas carreras en las que todos parten de cero, a muerte hasta la meta. La Liga (Tour, Vuelta o Giro) es muy bonita, pero una final de Copa (y aquí hablamos de Champions) suele reservar mayores emociones.
Hoy tenemos la primera de las diez finalísimas de la Copa del Mundo: la Milán-San Remo. Los italianos se han encargado de otorgarle una quizás desmedida fama. Para ellos es la Classicissima, la más importante. Y el caso es que han convencido a todos. El pelotón (25 equipos, doscientos ciclistas) saldrá hoy con más hambre que Carpanta para tratar de engullir el primer gran bocado del año.
El día más largo. El secreto de la Milán-San Remo es que es la primera. Pero aunque no tenga pavés ni grandes montañas también es la más grande porque así lo quieren los corredores. Su entrega es especial. Los promedios son altísimos en la que es la carrera más larga de todo el calendario internacional, casi 300 kilómetros (294 km). Seis horas pedaleando a todo trapo y al final de trayecto unos repechos ya míticos (Capo Berta, Cipressa, Poggio) en el que sólo los grandes campeones pueden dar algo más y romper la que, en otras condiciones, sería una segura llegada masiva.
Paolo Bettini, vencedor de las dos últimas Copas del Mundo, de la última Tirreno-Adriático y de la anterior Milán-San Remo, es el gran favorito. Lo tendrá más difícil que nadie. Alessandro Petacchi, el sprinter que está jubilando a Cipollini, es la otra gran baza.
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Frente a ellos muchos candidatos: Zabel, Vinokourov, Vandenbroucke, Boogerd, Dekker, pero sobre todo dos españoles: Freire y Astarloa. Este año tiene que ser. Miguel Poblet quiere dejar de ser el único español que ha ganado en San Remo.
Sería el espaldarazo que nos falta para atacar el único terreno que se nos resiste. Y tras ellos hay otros muchos españoles que este año van a por la Copa del Mundo: Iván Gutiérrez, Lastras, Samuel Sánchez, David Etxebarria, Perdiguero, Vicioso, Horrillo, Flecha. Entre todos quieren convencernos.
