El PSOE recupera su Ley del Deporte
Las líneas maestras del programa de deportes elaborado por el futuro gobierno socialista no contienen grandes novedades. Su declaración de intenciones forma parte del guión que rigen las competencias del Consejo Superior de Deportes (CSD), y algunos puntos parecen haber sido copiados al pie de la letra. Tampoco es de extrañar. Las actuales competencias fueron establecidas por la Ley de Deporte aprobada en 1990, bajo gobierno socialista, con Gómez Navarro de presidente del CSD. La Ley garantiza así la estabilidad en el deporte, salvo despropósito manifiesto, como cuando el PP nombró tres presidentes del CSD en una legislatura.
Noticias relacionadas
Aquellos cambios llevaron el desconcierto a las federaciones. Cuando se reanudaba el diálogo, cambiaba el interlocutor y a empezar de nuevo. La preparación de los deportistas se resintió y los Juegos Olímpicos de Sydney significaron un paso atrás. Ahora llegan los de Atenas, y los resultados van a ser buenos porque el trabajo de las federaciones no se ha visto interrumpido gracias a la continuidad de Gómez Angulo, quien se ha significado por seguir con escrupulosidad las competencias del CSD fijadas por esa ley de 1990. Y cuando el sentido común aconsejaba no ser estricto ante hechos escandalosos, apelaba siempre al estado de derecho.
Ahora el deporte volverá a tener un gobernante socialista y no por ello va a haber muchos cambios, precisamente por esa ley impulsada por el propio PSOE. Más que novedades, habrá énfasis en determinadas cuestiones, según el programa de Carme Chacón. Uno se refiere al aumento de la práctica deportiva, porque "es un elemento clave en la salud, la educación y la cohesión de jóvenes y adultos, al haberse convertido en la actividad cultural de más presencia e impacto social". El otro afecta al deporte de élite y se resume con más medios para el plan ADO de los deportistas olímpicos y más rigor en la lucha antidoping. Mucho más tampoco se puede hacer.
