El abogado de los árbitros

Fernando Carmona Méndez (Badajoz, 23 de enero de 1961), el árbitro encargado de regir los destinos de Real Madrid y Zaragoza esta noche, es uno de los mejores colegiados de este país, aunque el Comité Técnico de Árbitros, quién sabe por qué, no le tiene en tan alta estima como a otros trencillas que están menos dotados técnicamente.
Tal vez sea por sus puntos débiles, mucho más sensibles a las libretas de los ojeadores del CTA y a las cámaras de televisión que a un simple error de interpretación del Reglamento. Y es que a Carmona se le achacan sobre todo dos cosas: que comete de vez en cuando errores de apreciación (y cuando lo hace, suelen ser de bulto) y que de vez en cuando salta un resorte en su interior que le hace perder los nervios y abusar de las tarjetas. En los 149 encuentros que ha arbitrado hasta ahora en Primera ha mostrado 811 amarillas y 69 rojas.
Pese a todo, Carmona es el colegiado más respetado por los integrantes de su colectivo. Este abogado, que comparte bufete con otro árbitro extremeño, Juan Méndez Núñez (que milita en Segunda B), es el alma máter de las reivindicaciones de un cuerpo normalmente vapuleado. La profesionalidad arbitral pasa inexorablemente por sus manos y tal vez por su despacho de la capital pacense.
Carmona es en el campo igual que fuera de él. Un colegiado solidario y dialogante, muy lejos del perfil autoritario que dan, tanto en el terreno de juego como en la atención a los medios de comunicación, algunos de sus compañeros. Normalmente sereno, muchos futbolistas consideran que es el colegiado que permite una mayor colaboración entre jugadores y árbitro durante los partidos por su capacidad de diálogo.
Siempre ha estado muy unido al ya jubilado Antonio Jesús López Nieto (ahora comentarista arbitral para Canal Sur) y para el duelo de esta noche tendrá como asistentes a los dos habituales linieres del colegiado malagueño, Giráldez Carrasco y Chirino Rivera. Curiosamente, el cuarto árbitro del partido será Medina Cantalejo, un árbitro que está un escalón por encima del pacense. Y es que, aunque Carmona luce la escarapela FIFA, nunca ha accedido a la élite arbitral europea (los llamados Top UEFA), un lugar en el que sí ha entrado el sevillano.
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Pero además del arbitraje, algo que él ha considerado siempre como vocacional desde que de pequeño, con 14 años, empezó a jugar al fútbol y le tiró más el silbato que marcar goles, Carmona tiene dos grandes pasiones: comer, "pero comer bien", asegura, y su familia. En Badajoz es habitual verle degustar el extraordinario jamón ibérico de la zona acompañado por una Torta del Casar. Además, siempre ha tenido claro que si el arbitraje iba a influir en tener que pasar menos tiempo con su mujer y sus hijos, lo dejaría. "Ellos son mi único hobby", asegura a todo aquel que se lo pregunta.
Este año, ha arbitrado una vez al Zaragoza (1-1 ante el Celta) y dos al Madrid (2-1 en el Bernabéu contra el Betis y 1-2 en el Camp Nou). Su filosofía está clara: "El arbitraje se vive partido a partido, no por ser el encargado de dirigir un determinado encuentro. Espero que me salgan bien las cosas y que al terminar todo nadie se acuerde de mí, ni para bien ni para mal. Si así sucede, estaré satisfecho de mi actuación". Hoy es un día perfecto para comprobarlo.