Nada es imposible
Rezaban los aragoneses por no ver a los Galácticos en su máximo lucimiento. Temían que Zidane o Figo hicieran de las suyas y jugaran pisando a fondo el acelerador. Al final, ni los vieron y en cambio se quedaron con uno de los mejores Zaragoza del año. Buena sensación la que dio el conjunto maño para la final del miércoles. El sabor de boca es grato por el buen rendimiento de Cuartero en el lateral, de Rebosio como central (por si acaso), de Galletti, de Villa... De casi todos, incluso de los renqueantes Dani y Savio: 45 minutos para cada uno. Víctor vio cumplidos sus deseos.
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Así que, a cuatro días de la gran final de Copa en Montjuïc, las ilusiones se mantienen intactas, con los 20.000 zaragocistas casi al pie de los autocares. Visto lo visto en el Bernabéu, puede pasar de todo. ¿Se ha girado la tortilla? Ni mucho menos. Nada incomodaría más a Víctor y a sus jugadores que sentirse favoritos ante todo un Real Madrid. Ya les va bien el papel de segundones, de víctimas propiciatorias como ante el Celta en 2001. El encuentro promete, y mucho. Si el equipo sale sin complejos, puede poner en aprietos a los de Queiroz.
Ahora queda especular con el equipo que sacará en Barcelona. Huele a que Cani, héroe local, se quedará de inicio en el banquillo. Ayer le tocó lidiar con la más fea (Salgado). La reaparición de Savio le cierra el paso por la banda derecha. Juegue quien juegue, nada es imposible, la Copa puede ser aragonesa. Si el equipo de Víctor ha sido capaz de plantar cara en el coliseo madridista, en el barcelonés no puede ser menos. Cabe pues confiar en la victoria; la dedicatoria ya tiene 200 nombres a los que dirigirse.