Suerte realista
Karpin, de penalti, y Simeone, en propia meta, dan la victoria a la Real, ante un Atlético que falló ocasiones para empatar

La Real fue más inteligente y se llevó el triunfo gracias a los desaciertos rojiblancos. Los donostiarras se encontraron con dos goles, regalos de los centrales madrileños, y en el ataque el Atlético es imposible que regale tantas ocasiones. En esta ocasión la suerte benefi ció a la gente de Anoeta, que pueden tener un soplo de aire fresco en su lucha liguera, mientras que los atléticos siguen con su cuesta abajo para olvidarse de las posiciones de la UEFA.
El Atlético salió a buscar el partido desde el inicio, y la Real comprendió enseguida que no estaba para muchas fl orituras. La apuesta de Manzano de sacar a Gabi en el centro del campo daba estaba parcela a los madrileños. Xabi Alonso estaba ahogado y los donostiarras solamente se movían al compás de la punta de velocidad de Nihat y las arrancadas de genio de Karpin. El control era rojiblanco y los que no perdían la cabeza eran la gente realista.
Al final fue el Atlético su enemigo más encarnizado. Primero con un penalti absurdo de Lequi a Kovacevic, que no desaprovechaba Karpin, y luego era Simeone el que batía a Aragoneses. En diez minutos la Real sentenciaba el encuentro, gracias al desacierto de los centrales visitantes. Los buenos modos de Gabi y la batalla de Ibagaza y Nano no servían para nada. La Real tenía los tres puntos en el talego sin despeinarse y sacando la experiencia de los conjuntos curtidos en competiciones europeas.
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Dominio. La presencia de Paunovic tras el descanso dio más mordiente al Atlético, que se fue hacia Alberto, facilitado por una Real que seguía apostando por la contra. El Niño y Paunovic pudieron meterles en el partido pero siguieron con su tradicional desacierto en los metros fi nales. Xabi Alonso dejaba su puesto para Aranburu, ya que la Real buscaba oxígeno para tapar las intentonas madrileñas. El fútbol que proponía el Atlético era de una simpleza que rayaba en el aburrimiento y la impotencia. Hasta Sergio Aragoneses tuvo que sacar dos pelotas de gol. El partido era malo, sin una mente preclara que supiera dar sentido al balón, aunque seguía abierto, ya que el esfuerzo madrileño podía cambiar la historia.
Al final llegó el tanto de Paunovic y al menos la emoción subió enteros. El Atlético se olvidó de todo y siguió en el área donostiarra. Entonces surgió la fi gura de Aragoneses, que sacó tres manos prodigiosas y permitía a los rojiblancos seguir con vida. Manzano hacía debutar a Olivera, luego metía a Novo y el desbarajuste era total. Un encuentro de colegio. Como viene siendo habitual, los madrileños sacaban su casta y a la Real le pasaba factura su cita de Lyon. Incluso en los minutos fi nales Lequi se colocó como delantero centro y hasta Alkiza en el tiempo de descuento se iba expulsado por una dura entrada a Gabi. Al fi nal no hubo milagro madrileño, no siempre se puede jugar a sacar puntos en la recta final, y la Real sacó pecho consciente de que fue un choque bastante trabado. El Atlético sigue sin encontrar su rumbo, la segunda vuelta está siendo horrible, y va siendo hora de que solucione problemas, en especial los que hacen referencia al ataque. Sin el Niño, poco sacan.
