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El Guaje que crece a base de goles

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David Villa no ha pisado nunca el Bernabéu. Curioso. Es el Guaje, uno de los delanteros del fútbol español, que idolatra a su compañero de taquilla Juanele y que considera que Fernando Alonso sólo tiene un fallo, "que es del Oviedo". A sus 22 años ya es ídolo del sportinguismo para siempre y va camino de franquear ese límite de exigencia que plantea la afición de La Romareda.

Pelopincho Villa guarda celosamente turno con el peluquero, cita que gusta de disfrutar después de uno de sus goles, once sólo en Liga y muchos otros decisivos en la Copa del Rey. Mucho para ser su estreno en la elite. No es extraño, pues, que hoy debute en un teatro de los que asombran. A todos... menos a él. "Para mí da igual meter goles en el Bernabéu o en el campo del Mirandés". Y es que Quini debió enseñarle a sus paisanos que lo que vale es marcar y punto.

Nació en Mareo, creció con el Sporting más deprimido de los últimos tiempos y se hizo mayor con su fichaje por el Real Zaragoza en verano de 2003. Yordi o Drulic tenían más números que él para ser titulares, pero Paco Flores le dio los galones. Y los agarró para siempre.

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En Zaragoza ha encontrado un piso cercano a La Romareda ("Vivimos muy bien", reconoce). Apoyos tiene muchos, en el club, entre sus compañeros, con Juan Castaño Juanele. "Es buen jugador y una gran persona, que es lo más importante", dice el Pichón sobre el Guaje.

Y como es una temporada de sueños realizados, hasta la llegada de Víctor le ha dado la posibilidad de compartir minutos de juego con su ídolo de infancia. Suena a coincidencia pero no debe ser tanta. La historia persigue a los Villa: David, el nuestro de ahora, y Juan Manuel, el Villa de los Magníficos. Uno, delantero, el otro, interior zurdo; ambos ídolos en La Romareda. Quién sabe si el Guaje no ha empezado a escribir en un libro blanco las primeras letras de oro.

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