Aceptar las ausencias
El Madrid se enfrenta hoy a un serio problema táctico: tiene que cambiar el estilo de juego. La ausencia de Ronaldo condiciona los puestos y los conceptos de ataque. La baja de Roberto Carlos desfigura la banda izquierda. No se limita la maniobra a suplir a dos jugadores por otros dos de calidad y garantías. Es mucho más. Es aceptar la ausencia de Ronie, el futbolista que amartilla en las áreas y provoca pánico en la defensa rival. Y asumir que por donde suele lanzarse un misil llamado Roberto, esta noche se moverán dos voluntariosos carrileros con muchos menos galones.
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El modelo del juego madridista pasa bruscamente de ir a mil revoluciones a casi la pausa, el tiqui-taca, la elaboración, la pared y la maniobra sorpresa. Zidane es el faro del juego de la mitad de terreno hacia adelante. El Madrid tiene que jugar como una noria, haciendo correr al Bayern tras el balón, pues son los alemanes quienes necesitan arriesgar. No habrá campo para pases profundos ni se verán espacios entre líneas para balones en largo. Los blancos tienen que jugar al pie, con valentía para el desborde, porque será la única manera de crear superioridad antes de llegar a Kahn. Amarrar el balón traerá la victoria.
El Bayern no viene asustado. Makaay va a jugar sin corsé mental, muy confiado en un césped donde ya ha firmado grandes partidos con el Depor. Esta ausencia de miedo al Bernabéu conlleva peligro añadido para los centrales blancos. Y será mucho más serio el problema si el Madrid no se ve capaz de sellar la bandas, por donde los bávaros son puñales. Carácter, entereza y desborde. Quien lo tenga, gana.