Arrivederci Juve
Un grave error de Montero permitió a Pandiani sentenciar en el minuto 11. Lección de aplomo del Depor en Delle Alpi

La Juventus se desangra. La Vecchia Signora ha completado un ciclo y su senilidad defensiva enturbia ahora años de tradición granítica. Un fl agrante error de Thuram en Riazor permitió a Luque anotar el tanto de la victoria en la ida. Otro de Montero consumó el suicidio turinés anoche en Delle Alpi. Un inocente pelotazo de Molina fue argumento sufi ciente para desactivar un dispositivo que no hace tanto se presumía inabordable. La diagonal del meta blanquiazul exhibió la decadencia de Montero, icono del catenaccio, y el Depor se limitó a firmar respetuosamente el acta de defunción de una Juventus que debe plantearse necesariamente una urgente reconversión. Presenciar la caída de un mito es una sensación inquietante, que te deja un sentimiento de vacío. Algo que contrastaba con la alegría que produce ver jugar al Deportivo.
De salida, se presumía un partido de alta exigencia. La Juventus se presentó asimétrica y manifi estamente polarizada en sus roles de juego. Atacaban tres, cuatro a lo sumo cuando Camoranesi asomaba, y defendían los otros seis. Media docena de hombres que no estaban programados para aventuras ofensivas. La especialización del fútbol en su grado extremo.
El Deportivo, sin embargo, se repartía por el campo con su naturalidad habitual. Muy sensibilizados en la tarea de la presión y con Pandiani, al que aún le restaba algo de crédito de los dos goles ante el Barcelona, como estilete. El partido aún se esbozaba cuando Del Piero sufrió un estiramiento en una carrera aparentemente inofensiva. El golpe psicológico de perder a su fantasista, a su caudal creativo, se magnificó cuando, tres minutos después, Pandiani rentabilizó el error de Montero. El Depor se frotaba los ojos: no había roto a sudar y ya ganaba. Al descanso llegó jugando al trote y tomando conciencia de que participaba en un capítulo histórico: la muerte de la Juventus, que coincidía con su puesta de largo en Europa.
Amortajado. En la segunda parte, el Deportivo amortajó a la Juventus. Enfrió el ya de por sí helado ambiente de Delle Alpi, un estadiomastodóntico que no arropa a su propietario. Lippi decidió sustituir a Legrottaglie, jugador en el que se centran todas las iras de los aficionados juventinos, por Pessotto. Los turineses empujaban sin fe, pese a estar sonados. Un parde ocasiones y un susto mayúsculo después de un disparo de Appiah al palo, recordaron al Deportivo que la Juventus es un equipo piu orgulloso, aunque estuviera en pleno estado de descomposición.
Irureta, por su parte, introdujo a Fran en lugar de Luque, para apropiarse de la posesión del balón y el reloj comenzó a avanzar cansinamente hacia la euforia coruñesa.
El partido fue más significativo, por lo que supone para ambos equipos, que atractivo. El Depor ha demostrado que la calidad técnica y asociativa de sus jugadores prima y puede doblegar los argumentos resultadistas y pragmáticos de equipos como la Juve. Después de ganar en otros templos del fútbol europeo, como San Siro, Old Trafford, el Olímpico de Munich o Highbury, ayer el deportivismo asaltó Delle Alpi. Firmaron el epitafio de la Juve y completaron un cambio generacional que rejuvenece el panorama y alegra sin duda a los espectadores. A los lúdicos, me refiero.
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El detalle: Del Piero sólo duró 8 minutos
El primer golpe para la Juventus fue la lesión de Del Piero en el minuto 7. La estrella italiana sufrió un estiramiento muscular, quizás por el mal estado del terreno de juego.