Un Atlético bajo sospecha
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Todavía escucho de vez en cuando que Fernando Torres está sobrevalorado y, claro, cuando veo partidos como el del Murcia me parto de risa. Resulta que el Atlético nos está acostumbrando a espectáculos tan deleznables como el último y, o llega el Niño en plan Han Solo para salvarle en el último instante, o su nivel real es sufrir para empatar con el colista. Sin embargo, es sexto. ¿Por qué? Sencillo, porque el sobrevalorado es un fuera de serie y gana más partidos él solo que ningún otro jugador de la Liga. Sobrevalorados están los Beatles (el primer grupo de fans), Venecia (cuyo gran atractivo es estar a sólo dos horas de Florencia y Siena), los tríos (demasiada presión) y Raúl (sí, mátenme, pero en cuanto le han rodeado de verdaderos cracks...).
No, Torres no está sobrevalorado. Lo está el resto del Atlético. Empezando por un Manzano que aún tiene que demostrar que es capaz de idear algo que no sea encomendarse a su mejor jugador (llámese Fernando o Etoo) y rezar por que conecte con Ibagaza (a éste no le sentencien, es demasiado bueno). Por no hablar de Simeone. Populismo en estado puro ya en su mejor momento (sus infinitos aspavientos siempre disimularon sus carencias futbolísticas) y que hoy no pararía al actual Maradona. Crecen las dudas sobre si Jorge será Valerón o Maguy. Rodrigo, Novo y Musampa no han aportado nada que no pudiera hacer cualquier chaval de la cantera. ¿Soluciones? Sólo una: pónganle una vela al Niño.
