Yo Digo | Ángel Cruz

Manolo y los gigantes

Ángel Cruz
Redacción de AS
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Un estadounidense llamado Parry O’Brien, icono del lanzamiento de peso, creó en los años 50 el estilo que lleva su nombre y que básicamente es el que practica Manuel Martínez. Un soviético de los años setenta, Alexandr Baryshnikov, popularizó en los setenta la técnica rotatoria, que consiste esencialmente en aplicar la forma de lanzar de disco al peso, con todas las salvedades lógicas. Este es el estilo que ponen en práctica los rivales más poderosos que Martínez tendrá hoy en Budapest: el norteamericano Christian Cantwell y el británico Carl Myerscough, estudiante en Nebraska. Son dos gigantes, porque el yanqui mide 1,98 y pesa 132 kilos y el inglés se eleva hasta 2,09 metros (el atleta de élite más alto del mundo) y arroja en la báscula 149 kilos. Martínez opone a ese poderío sus 1,85 metros de talla y 133 kilos de peso.

Ventajas del lanzamiento rotatorio: desde que se inicia el movimiento del peso hasta que sale de la mano el camino recorrido es mayor y la velocidad se incrementa. Desventajas: no se controla bien la dirección del tiro y abundan los nulos. Frente a eso Manolo opone su seguridad (hace muy pocos nulos) y su rapidez. Y no piensen que medir 1,85 en lugar de 2,09 no tiene sus ventajas, porque el círculo tiene el mismo diámetro para todos, y los gigantes tienen dificultades para moverse en él a toda velocidad sin salirse materialmente.

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