El orgullo de tener un Salón de la Fama
Tener un Hall of Fame en España no es cuestión baladí. El Hall of Fame nos puede sonar a chino, porque es algo desconocido hasta en Europa. Hall of Fame sólo existe en Estados Unidos. Es curioso que allí se rinda culto a la memoria histórica, cuando se trata de un país sin apenas historia. Quizá precisamente por esa carencia se rinda tanto culto a los mitos. Pues la idea del Hall of Fame ha llegado a la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA), que va a crear su propio Salón de la Fama, nombre que emplearemos a partir de ahora, porque su sede va a estar en España, en Alcobendas, a las puertas de Madrid, en la Fundación Pedro Ferrándiz.
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Un Salón de la Fama sirve para que allí tengan acogida todos los personajes que hicieron grande la actividad en cuestión, en este caso el baloncesto. En Estados Unidos ya tienen su Salón de baloncesto, pero es prácticamente exclusivo de la NBA. La FIBA, quizá celosa de ello y convencida de que su deporte es grande al margen de la NBA, ha querido que el baloncesto, sobre todo el europeo, también tenga su sitio en la historia. Y ha encontrado dónde. Alcobendas ha sido el lugar elegido, porque allí se encuentra la Fundación Pedro Ferrándiz, que es el mayor centro internacional de documentación e investigación del baloncesto en toda Europa.
En dos años, el edificio anexo a la Fundación que acogerá el Salón de la Fama estará listo para recibir a sus primeros ilustres. Todos aquellos que han ido escribiendo la historia de un gran deporte tendrán allí su reconocimiento. Los nombres de Gasol o Fernando Martín no tienen por qué ser los primeros que nos vengan a la memoria. Se trata de un Salón de la Fama a nivel mundial y los candidatos a figurar en él serán decididos por la FIBA, por lo cual antes que cualquier jugador español estará, por ejemplo, Kukoc, primer europeo de peso en llegar y ganar la NBA. Estamos hablando de un auténtico santuario de la historia del baloncesto mundial. No es poco.
