Savio, casi descartado para la final de Copa
Sufrió un esguince por el mal estado de la Ciudad Deportiva

Savio Bortolini puede haber dicho adiós a la final de la Copa del Rey. ¿Motivo? Un esguince en el ligamento tibioperonéo de su tobillo izquierdo, el cuarto en los últimos tres meses. Savio (30 años) no jugará ni ante el Málaga ni en el Santiago Bernabéu, encuentros previos a la finalísima ante el Real Madrid en Montjuïc (17 de marzo). "Es difícil que juegue. El tiempo de recuperación es realmente justo, ya que su tobillo está muy machacado y nota molestias en cuanto realiza cualquier movimiento", dijo Paul Knaap, recuperador físico del Zaragoza, sombra de Savio desde que llegó a Zaragoza.
Siempre queda el remedio de la infiltración, algo a lo que el futbolista se ha mostrado tradicionalmente reacio. "Se puede pinchar en esa zona, pero Savio nos ha dicho que no está muy de acuerdo, pero hay ocasiones y ocasiones...", añadió Knaap.
Pero lo peor es que el brasileño volvió a recaer de su eterna dolencia por culpa del mal estado de los campos de entrenamiento de la Ciudad Deportiva. Ayer, cuando trataba de ponerse en forma para el partido ante el Málaga, Savio pisó mal durante el partidillo de cada jueves y se echó a llorar. La experiencia no le engaña. Manos a la cara, lamento mirando al cielo y penoso tránsito hasta la camilla del doctor Jesús Villanueva.
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Savio explotó su rabia contra el infortunio y las condiciones de trabajo. "Estoy muy triste porque tenía ganas de volver. No sé cómo un club como el Zaragoza puede tener unos campos en este estado".
El ex madridista vive sus horas más bajas, quizá las peores en su carrera, porque él no puede controlar lo que le pasa. El Zaragoza le necesita pero siente que ha perdido la ocasión de ganar el único título que le falta por levantar en España, la Copa del Rey, lógicamente, como jugador. Veremos. Todo dependerá de la fortuna, del descanso y de sus tobillos de cristal.