Víctor se abre de capa
No, no crean que al toro del derby sevillano del pasado sábado se lo llevaron las mulillas a la orden del silbato del colegiado castellano-manchego Pino Zamorano. Parece difícil pensar que tanta mansedumbre como vimos en el último clásico diese para tanta faena, pero los días pasan y el toro sigue en el ruedo, embistiendo a todo capote que asome desde cualquier burladero.
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Como en una buena corrida, llegado el turno de quites, los matadores se alternan intentando mojarle la oreja al compañero. Ayer fue Víctor Fernández quien tiró de repertorio para doblarse con el toro y llevárselo elegantemente hasta el centro del ruedo. Con la alusión a la experiencia europea de su "amigo Joaquín", dio buena réplica a la faena de Caparrós del día previos y se gustó, y gustó al beticismo, alejando la imagen de apático que desde ciertos sectores se le había atribuido.
No sé si seguirán mareando el asunto o si Víctor ha puesto fin con su media verónica de ayer al asunto. Ni lo sé ni me importa. Pero mientras la rivalidad entre clubes se entienda con estos piques y la enarbolen gente educada como el utrerano o el aragonés, bienvenida sea. Total, ya que no podemos hablar de títulos, al menos estas cosas nos sacan de la monotonía. Y el que no se consuela es porque no quiere.