Vela | Polémica

K. Hall, sin testículos pero con testosterona

El Comité Olímpico de EE UU deberá pedir una excepción para que el regatista californiano, superviviente de un cáncer, esté en Atenas

<b>MASTER&COMMANDER HALL.</b> A la derecha de la foto, K. Hall ha reconstruido su cuerpo con testosterona.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Kevin Hall acaba de dominar a su antojo los trials olímpicos de la vela estadounidense, en la clase Finn, en las confusas aguas de Fort Lauderdale, Florida. Hasta ahí, ningún hombre ha mordido a ningún perro, ni Hall ha tenido que soportar que un tiburón tigre le devore un brazo, como la chica surfista Bethany Hamilton. Sólo que Hall, de Ventura, California, ha hecho eso privado de ambos testículos... pero con exceso de testosterona. Al menos, para lo que se permite en el deporte olímpico. Y viene lío.

A principios de los 90, Hall, en un caso muy parecido al del ciclista Lance Armstrong, sobrevivió contra todo pronóstico a un cáncer de testículos. Los médicos le extirparon esos dos pequeños órganos que generan la fecundidad... y la testosterona. Contra pronóstico, Hall sobrevivió. Pero desde entonces, Kevin necesita dosis masivas de testosterona por inyecciones externas para evitar riegos vitales. Y ahí empezó el jaleo...

Para abrir boca, el Comité Olímpico de Estados Unidos (USOC) prohibió navegar a Hall en regatas oficiales porque sistemática y obviamente, sus controles de testosterona superaban los límites: además se trataba de testosterona exógena o no generada por el organismo. Hall y su esposa, Amanda, recurrieron a la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), que fue a los tribunales contra el USOC, invocando el Acta de Americanos Incapacitados (ADA) con el argumento irresistible de que las inyecciones de testosterona externa eran "críticas" para la supervivencia de Hall.

Demandas. El ADA es una acumulación de leyes contra las barreras de los discapacitados. En 1994, Hall ganó la demanda al USOC y volvió a la alta competición. Pero ahora...

Tras los trials de Florida, al USOC le aguarda otra batalla: ahora debe convencer al Comité Olímpico Internacional (COI) de que Hall no recibe testosterona para aumentar rendimiento, sino por cuestión de supervivencia.

Si el COI no aceptara los argumentos de los americanos, Hall tendrá que despedirse de los Juegos Olímpicos de Atenas: lío. Ahora, Hall mide 1.83 y pesa 98 kilos. "Pero quien piense que me dejé extirpar dos testículos para recibir testosterona extra, es, sencillamente, un necio". Claro como el agua de los cayos de Florida.

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