Nadar y morir en la orilla
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Cuando acabó el partido ante el Atlético de Madrid no se me ocurrió otra expresión que la de "nadar, nadar y nadar, para al final morir en la orilla", esa era la sensación que me dejaba el 0-1 de Son Moix el pasado domingo, una expresión que mis dos amigachos Juan Andrés y Jaime se encargaron de repetirme en tono burlón durante las dos horas que estuvimos cenando y todo porque tampoco ellos daban crédito al resultado del partido.
Les diré a los dos que se rían, porque no tienen ni idea de esto, entre otras cosas porque en sus pachangas futbolísticas suelen perder por mayor diferencia de goles y no comprenden el término de mi conclusión. Pero la cosa no queda ahí y en Palma ha aparecido otro debate, el resultadista. Los hay que piensan que con un jugador menos desde el minuto 22, cuando estás tan cerca del final con 0-0 lo que hay que hacer es amarrar el empate para dejar colgados a Zaragoza, Valladolid y Albacete, con 29 puntos. El Mallorca hubiera sumado 30 y todos tan contentos. Para mí se vio a un Mallorca muy loable que se lanzó a tumba abierta a intentar ganar para sumar 32, y lo que pasó es que acabó perdiendo por jugar con más corazón que cabeza. Debate loable también, quizá tengan razón, pero el Mallorca de Luis prefirió morir matando y le salió mal. Esperemos que este punto con doble interpretación no sea el que nos falte el último día.
