Reyes de Vitoria
El Tau se impuso al DKV Joventut en una excelente final y recupera el título

Seis finales, cuatro títulos. ¿Alguien duda del instinto asesino del Baskonia? Veintitrés finales, siete victorias. ¿Le colgamos el calificativo de pupas al Joventut? Sevilla coronó al Tau, a Ivanovic, a Scola, a Nocioni... La gran fiesta del baloncesto español cumplió sus objetivos, porque hubo emoción, calidad, deportividad y espectáculo.
Y el DKV Joventut, aunque derrotado el último día, vuelve a casa con muchas satisfacciones. Por ejemplo, que la mejor jugada de la final, un alley-oop con gran pase y mate de espaldas, la protagonizaron un tal Rudy (18 años) y un tal Josep María (19). La Penya se acerca otra vez a la cumbre con la cantera como guía.
Por un momento, los históricos del Joventut soñaron con que estos benjamines iban a reverdecer los éxitos del pasado, los que firmaron quintetos como el integrado por Lluis, Buscató, Oleart, Enrique Margall y Alfonso Martínez. Eran cinco puntos de ventaja (66-71) y sólo cinco minutos por jugar. Aíto y su ejército, sus jóvenes y veteranos, tenían la coronación a la vista.
Pero cinco minutos son una eternidad cuando hay un título en juego. Se bloquean la mente y los brazos de los jóvenes. En cambio, se abre el chorro de adrenalina extra en las venas del veterano con casta de campeón. Y de éstos el Tau tiene muchos. Todavía en crecimiento (Nocioni, Scola, Macijauskas..) pero con experiencia y finales en las piernas. 9-0 en tres minutos (75-71) y 13-2 en cuatro (79-73). Al Tau todavía le sobró un minuto para saborear la victoria en plena cancha, sabiéndose ya campeón. "Volvemos a casa con el objetivo cumplido", resumió Scola instantes después, con la red de la canasta al cuello.
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Caer a cinco pasos de la meta es una experiencia amarga, pero el Joventut también debe sonreír en el regreso. El tándem Villacampa/Aíto es difícilmente mejorable en baloncesto. Y si necesitan parámetros que seguir, lo tienen cerca: Querejeta/Ivanovic, el empresario y el arquitecto, los constructores del Tau bicampeón dos años atrás y del Tau presente, capacitado para emular gestas.
Pese al esfuerzo acumulado, los finalistas mostraron un magnífico nivel físico y técnico. El Joventut planteó bien su estrategia: control, aprovechamiento máximo de las posesiones. Llegó con opciones al último cuarto. Pero Scola, Nocioni, Macijauskas y Kornel David estaban en el otro bando.
