Tau-Joventut, una final inédita
El equipo badalonés rompió ayer todos los pronósticos al batir y destronar al Barcelona. El conjunto vitoriano arrolló en su semifinal contra el San Fernando.

En deporte no hay cofres invulnerables. Al tesoro del Barça, a la triple corona almacenada en la campaña anterior por el equipo azulgrana ya le han quitado el primer trofeo: la Copa del Rey. Tau Vitoria y DKV Joventut lucharán esta tarde por hacerse con ella, en la primera gran final de la temporada. Es un duelo entre el clasicismo, encarnado por el club badalonés, y la modernidad, ya que el Tau Baskonia es el conjunto de mayor relevancia en España en la última década, mano a mano con el Barcelona. Y, curiosamente, es una final inédita, porque estos equipos nunca coincidieron en la batalla última por el título. Todas sus confrontaciones anteriores en la Copa (cuatro) se produjeron en cuartos de final, y siempre con resultado favorable a los vitorianos.
Pronóstico claro. Todo parece a favor del Tau, que tiene mejor plantilla y ha llegado a la final con menor desgaste físico. Para ninguno ha sido fácil el camino, pero recordemos que Aíto y sus jugadores necesitaron de una prórroga para batir a su primer oponente (Manresa) y luego, en semifinales, necesitaron vaciarse para sorprender al Barcelona. El Tau ganó los dos asaltos anteriores con mayor holgura: primero el Estudiantes y después el Caja San Fernando.
En el fondo, el Joventut ha superado su techo lógico. Entró en la Copa merced a un milagrito, con cinco triunfos consecutivos cuando parecía desahuciado. Y es finalista contra todo pronóstico, ya que la lesión de su pívot titular, Jamie Arnold, parecía un hándicap insalvable.
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Esta temporada, Tau y DKV Joventut se han enfrentado una vez en la Liga, en Vitoria, con triunfo alavés por 93 a 86. Para los baskonistas, esta presencia en la final de Copa es la tercera consecutiva. El equipo badalonés, en cambio, estaba huérfano de finales desde 1998.
Precedentes y actualidad auguran un éxito del Tau. Pero ningún equipo es inmune a una mala tarde. La Copa es sinónimo de sorpresas. Donde no la hay, desde luego, es en la calidad de los entrenadores que protagonizarán esta final. Aíto logró cuatro títulos con el Barça, y ahora le ha demostrado a su ex equipo que conoce bien su oficio. Ivanovic es, quizá, el técnico del momentro en Europa, el nuevo santón. Los ojeadores NBA tienen aquí algo más que jugadores.
