Los llorones de Múnich
Noticias relacionadas
Basta ya de brotes antimadridistas. Algo huele fatal en tanto remilgo general sobre todo lo que rodea al club blanco y a sus jugadores. Esta vez la agitación popular llega desde Alemania con rebaba, con escozor. Han hurgado hasta encontrar una razón para que la UEFA estudie si Roberto Carlos merece sanción por dar un pescozón a Demichelis, un segundo después de que el argentino atentara contra la vida profesional del brasileño. La reacción del lateral fue instintiva, porque sus piernas son su vida. Y hasta de incredulidad, pues no es decente que un profesional cometa la falta que todos vimos. Roberto no quería poner la otra mejilla, harto de que el árbitro llevara todo el partido haciéndose el loco ante la dureza del Bayern.
No fue ejemplar lo que hizo Roberto. Pero es humano. Pasó y punto. El árbitro Terje Hauge dictó sentencia sobre el césped. Ni Demichelis tuvo que ser atendido ni abandonó el juego (el reglamento evalúa la gravedad de las acciones con estos parámetros). En cuanto al modo en que el brasileño celebró el gol, es de risa que la UEFA pudiera revisar el vídeo buscando dobles lecturas. Si el Bayern o los alemanes quieren desviar la atención del cante de Kahn, que hablen de la salvaje entrada de Ballack justo a la base de la tibia de Beckham. Eso sí fue un insulto al fair play y el Madrid ha guardado prudente silencio. Di Stéfano tenía razón: "Hay demasiados llorones".