Bendita Copa de baloncesto
Llega la Copa de baloncesto, uno de los torneos preferidos por los aficionados al deporte. Los aficionados saben lo que tienen que ver y lo que se pueden perder. Un encuentro en el que los dos rivales se juegan el ser o no ser acaba enganchando, porque el desenlace tiene importancia. La pasión de los jugadores se convierte en emoción para el espectador, que de esta manera puede tomar partido por uno u otro equipo. El deporte espectáculo es así, siempre con un ganador y un perdedor. Pero un ganador y un perdedor con algo real en juego. Como va a suceder en esta bendita Copa de baloncesto, que se disputa a muerte súbita.
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Ya verán cómo las audiencias de baloncesto se disparan en la televisión con la Copa. Porque el aficionado hila muy fino. Prefiere ver antes un partido de balonmano a eliminatoria directa que uno de la liga regular de baloncesto. Sólo así se explica que la audiencia del Ciudad Real-Veszprem superara tanto en la ida como en la vuelta al Manresa-Barcelona primero y al Pamesa-Joventut después. Pero ahora estamos ante un acontecimiento muy distinto. Ahora, después de cinco meses de competición en los que no se ha decidido más que los ocho equipos que van a disputar la Copa, vamos a ver, por fin, algo genuino, auténtico, algo que merece la pena.
Para abrir boca, el Manresa-Joventut. Sólo una pega. Como la Copa se juega ocho jornadas después de la clasificación de los equipos, no se sabe si éstos son ahora realmente los mejores. El ejemplo es claro. En la clasificación de estas ocho últimas jornadas, el Manresa es 15º y el Joventut, 12º. Peor aún está el Caja San Fernando, 16º, que participa como anfitrión y se enfrenta al líder de la segunda vuelta, el Pamesa. Más igualadas se presentan actualmente las otras eliminatorias: 3º contra 5º en el Madrid-Barcelona y 2º contra 6º en el Estudiantes-Tau. Si la excusa es que los peor clasificados se han reservado para la Copa, pues vaya Liga de mentirijillas.
