Yo digo Pedro P. San Martín

Con ocho basta

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El Real Madrid tiene estas cosas. hay días en los que dos, tres o hasta cuatro jugadores no aparecen. Pero el resto compensan estas desapariciones momentáneas duplicando su esfuerzo. Sucedió ayer. No vimos a Beckham, Raúl y Ronaldo. Tampoco, si me apuran, a Figo, aunque el portugués sí quiso comprometerse con el balón. Es decir, con ocho jugadores maduros los blancos sacaron las castañas del fuego. Por supuesto, el equipo cojeó por esas patas quebradas desembocando en el juego limitado, corto, atascado y sin pegada que los madridistas exhibieron en el Olímpico.

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Y ante este panorama surjen las preguntas eternas. ¿Queiroz no lo vio? ¿Le pareció bien? ¿No confiaba en el banquillo? No tengo la respuesta. Quizás el técnico apostó por lo elemental: en grandes batallas, experimentados guerreros. Mejor un Becks despistado que un Borja enterito; Más da Raúl en dos trotes que Solari por la banda o, qué les voy a decir, es preferible morir con una arrancada de Ronie que dar el testigo a Portillo. Es discutible la postura ‘pasiva’ del míster portugués, aunque al final el resultado le salva la cabellera. Y aún hay más, podríamos valorar como de dudoso gusto el gesto de meter a Solari por Ronaldo para enfriar los tres minutos finales y de tener a Pavón vestido de corto en la banda en el 91’ para darle entrada. No tuvo tiempo, claro.

En definitiva, con ocho y la sangre fría de Queiroz le bastó al Madrid para no salir corneado de Múnich. Esta cualidad distingue a los equipos grandes, no necesitan jugar todos a tope al mismo tiempo para sacar un buen resultado. Y si además tienen un pelín de suerte, pues todos tan contentos.

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