Yo digo Alejandro Delmás

Y la clave es... Benjamín

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
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Al margen de los listillos que por subirse a ciertos carritos marcados y cojitos se dedican a lanzar infundios y pamemas, no demasiada gente tendrá dudas del domicilio del salto de calidad verdiblanco: en Casa Benjamín. Sin maracas, sin interviús y sin nochecitas de difuntos, lo que domina ahora el centro del campo del Betis es, a medias, la mezcla de un panzer del color del café y la evidencia de un gran agujero negro: ¿Dónde estuvo este Benjamín en los últimos cinco años? Como nadie lo sabe, apenas se contesta.

ABenji le ha pasado de todo, incluidas operaciones (de pubis), incluida la boda, incluida la maduración-aclimatación-adaptación a una ciudad y un ambiente tan difícilmente aprehensibles: Sevilla. Es curioso comprobar cómo bajo la piel tan amable de esta ciudad de camarillas siempre están los viejos cuchillos o colmillos tiritando bajo el polvo. Escribo el, no los, y ésta es una cita de García Lorca, un chico que juntaba muy bien las palabras. No, maestro no era futbolista. Para futbolista grande, este Benjamín, la llave maestra que cataliza la ¿irresistible? ascensión del Real Betis Balompié. Un tío muy listo dijo que "si la rabia y la frustración no te apartan de pensar y te hacen ser aún mejor, tú triunfarás, pequeño". Este Benjamín no es pequeño, sino grande. Y puede ser el antídoto para las extrañas pócimas rojas de los doctores Alfaro y Caparrós.

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