El Moro suma y sigue

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La diferencia horaria con Rusia permitió seguir íntegramente el Lokomotiv-Mónaco y el Sparta-Milán en sesión continua, como en los cines de antes. Un lujo. En Moscú llovió de lo lindo y el Mónaco, sin Giuly, su gran capitán, naufragaba entre tanta agua hasta que Morientes acertó con un cabezazo e hizo trizas las ilusiones rusas. El primer gol del Lokomotiv llevó la rúbrica de Izmailov: controló, dio dos toquecitos con los que dejó sentados a Zikos y Evra y batió de un violento derechazo a Roma. Izmailov es el chico de oro del fútbol ruso y la gran amenaza para los pupilos de Iñaki Sáez en el verano portugués. El segundo tanto fue fruto de la candidez francesa en defensa. Pero llegó el Moro (quinto gol en Champions) y lo arregló todo, o casi todo. El 2-1 sabe a caviar viendo la que se les venía encima.
El Sparta-Milán ofrecía su guinda o postre para abrir boca, que la nouvelle-cuisine tiene estas cosas. Todos ansiosos por ver si Ancelotti hacía caso a Berlusconi y alineaba de inicio dos delanteros. Carlo no quiere morder la mano que le da de comer y cumplió: Shevchenko e Inzaghi sobre el césped del Toyota Arena. Pese al dúo atacante, pólvora mojada en los rossoneri, que jugaron sin Nesta y Tomasson, ambos lesionados. Jiri Kotrba ha perdido a nueve de sus puntales en el mercado de invierno (incluido Kincl, aquel que cortó el paso al Lazio a la segunda fase con un gol en el minuto 93), pero el Sparta mantiene el tipo. Y aún le queda un match-ball en San Siro ante el vigente campeón de Europa.