Enorme agravio en el deporte madrileño
Los usuarios de los polideportivos de Madrid se han levantado en armas, porque les han subido la entrada una media del 30%. Madrid, conviene decirlo, tiene una extensa red de polideportivos, que le mereció un premio como la capital europea mejor dotada de instalaciones municipales para sus ciudadanos. Y es verdad. Son, en general, instalaciones modernas, funcionales y con tarifas razonables. Ahora han subido sus precios y tiene su explicación: "Antes había tasas en las que el 10% de su coste lo pagaba el usuario y el 90%, el ayuntamiento. Se trata de reducir esta proporción y de que pague más el que use las instalaciones que el que no"
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Parece justo, pero el argumento se viene abajo con un agravio comparativo. Mientras los usuarios de los polideportivos pagan por utilizar las canchas, al Estudiantes le pagan el campo todos los madrileños, los de la capital y los de la provincia, vayan o no a verle jugar al baloncesto. El Estudiantes juega en Vistalegre, donde el alquiler cuesta 760.000 euros al año. Pero no lo paga el club, sino 360.000 euros el Ayuntamiento, 360.000 la Comunidad y 40.000 el Instituto Municipal de Deportes, que es curiosamente quien regenta los polideportivos de la ciudad y a quien no le llega el dinero para abaratar la práctica del deporte de los madrileños.
No vale justificar que estas entidades reciben, a cambio, entradas del Estudiantes para regalar. Hay madrileños que ni gratis quieren ir al baloncesto y, sin embargo, lo están pagando sin enterarse. La diferencia de trato clama al cielo. O sea, que unos chavales que quieran jugar al baloncesto en un polideportivo acabarán pagando el coste real de la cancha, y, en cambio, a los jugadores de una liga profesional, la ACB, con contratos de hasta 500.000 euros, cuyo club recibe derechos de televisión y cobra a sus abonados, a esos sí hay que pagarles el campo. Pues no se entiende esta discriminación que favorece a los profesionales y perjudica a los practicantes.
