Primera | Atlético 0 - Deportivo 0

Miedo gallego

Tristán perdonó tres goles claros. El Depor pensó más en la Juventus y empató ante un Atlético que pusó más corazón

<b>PELEA</B>. Simeone se come a Mauro Silva, que está protegiendo con su cuerpo la pelota. Un claro ejemplo de la pelea, entrega y juego trabado que fue el partido en el Calderón.
Manolete
Actualizado a

Un empate que sabe a gloria al Atlético y que el Deportivo puede lamentar al final de la temporada. El corazón rojiblanco se mereció algo más de suerte, aunque al fi nal deben dar gracias a Diego Tristán, que no tuvo su día de acierto ante Aragoneses. Los madrileños notaron en exceso la falta de su Niño a la hora de los goles,pero se encontraron con un Arizmendi que promete cosas buenas.

Bajo el síndrome de evitar respirar en el área, y con un Deportivo aplicando la ley del mínimo esfuerzo ya que su mente estaba puesta en la Juventus, el Atlético con todas sus carencias y penurias se fue desde el inicio a buscar el partido. Los de Manzano salieron a morder y a pelear cada parcela del campo. Tiraron de su defensa hacia adelante y aunque le faltaba la referencia del genial Fernando Torres, a base de trabajo, entrega y velocidad por las bandas con sus laterales, Aguilera y Sergi, fueron arrinconando a la gente de Irureta en su campo.

La poca artillería que se vio en el primer tiempo fue de los atléticos. Tiros de Musampa, Nikolaidis y Aguilera que dieron algo de marcha a Molina. En el lado contrario, y pese a la armada gallega formada por Luque, Tristán, Valerón y Víctor, el guardameta madrileño Sergio Aragoneses vivió su tarde más tranquila en el Calderón. La novedad de Arizmendi estaba agradando por su movilidad. De los Santos sabía parar a un Valerón, que exhibió dos maravillas de cara a la galería y hasta en el control del balón los rojiblancos imponían sus condiciones, ya que se lo habían robado a los gallegos, los reyes de la Liga en este apartado. No había profundidad, pero el saldo positivo lo ponía el Atlético con su juego de conjunto, las líneas juntas, la presión avanzada y encima no rifaban la pelota. Irureta se desgañitaba en la banda pues su gente se ganaron un suspenso por su juego ramplón. ¡Qué pobre balance para un aspirante al título!

Igualdad. En la segunda parte llegaron las ocasiones y fue el Deportivo el que demostró su superioridad técnica. Tristán falló tres oportunidades increíbles y Arizmendi puso a prueba a Molina en un barullo en el área. Mauro Silva paró al Atlético y se juntó con Luque y Víctor para sacar la cara ofensiva de unos deportivistas excesivamente conservadores.

Al final hubo arreones por los dos lados. Los madrileños, con más alma que otra cosa y los gallegos aprovechando las facilidades del rival. La grada se lo pasó bomba con el asunto de las áreas, pero el árbitro salió de la polémica con nota. Los cambios de los banquillos tampoco cambiaron mucho las cosas y pese a los deseos locales no se pudo romper su mala racha de febrero. El Atlético se lleva la promesa de que para el futuro una delantera con Arizmendi y Torres puede ser más que interesante, sin olvidar que al fi nal suma un punto que le sabe a gloria pensando en su lucha europea y que ya acaba su etapa pirenaica ante los grandes. Irureta debe estar enfadado. Su gente pensó mucho en la Champions y dejan irse una victoria que debían conseguir por su poderío. En esta Liga de tres puntos, los empates son pequeñas derrotas.

Noticias relacionadas

El detalle: El Niño, camillero

Fernando Torres, el gran ausente, se convirtió ayer en un camillero más de la Cruz Roja. Desde su foso siguió el partido para estar más cerca de sus compañeros y en más de una ocasión estuvo gritando a su gente para intentar conseguir el gol que al final no llegó.

Te recomendamos en Polideportivo