La Calcuta Cup huele a paliza del XV inglés
Murrayfield apelará al espíritu de William Wallace y la batalla de Stirling para doblegar "al enemigo invasor".

El rey Eduardo de Inglaterra conquistó la colina de la Roca del Destino, al norte de Glasgow. Entonces William Wallace, un híbrido a la escocesa entre El Cid y Curro Jiménez que inspiró la película Bravehearth, pidió ayuda a franceses e irlandeses, enemigos de la corona inglesa. La batalla de Stirling acabó con derrota inglesa y los escoceses se crecieron. Corría el año 1296. Nueve años después William Wallace era decapitado en Londres mientras gritaba a los cuatro vientos "¡Libertad!".
Anualmente los escoceses apelan al espíritu de Wallace y rememoran aquella batalla antes de saltar al césped para medirse al "invasor". En uno de cada dos enfrentamientos las gaitas envuelven el aire de Edimburgo y convierten Murrayfield en una campo de batalla en el que 62.000 gargantas entonan orgullosos el Flower of Scotland.
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Hoy es uno de esos días. En juego está la Calcuta Cup, trofeo que enfrenta quizás a los dos rivales más encarnizados. Estos ajustes de cuentas anuales con un balón de rugby de por medio datan de 1879. Los ingleses son claros favoritos porque sólo una de cada cinco ediciones de la Calcuta Cup ha acabado en las vitrinas de los escoceses últimamente. Sin embargo, los tropiezos llegan en Murrayfield en citas significativas. En el año 2000 el presuntuoso Clive Woodward, que estrenaba cargo de seleccionador inglés, llegó a Edimburgo con su equipo imbatido. Afirmó que le extrañaría no sumar su primer Grand Slam, junto a la Triple Corona y la Calcuta Cup. Duncan Hodge y los orgullosos descendientes de William Wallace lo evitaron para regocijo de media Gran Bretaña. El XV del Cardo venció 19-13.
La lógica. Las apuestas no dejan dudas: Inglaterra apalizará. Escocia huele a cuchara de madera con una selección de andar por casa. Los ingleses llegan sin Wilkinson, pero Grayson ya ganó la pasada Calcuta Cup. "Los campeones del mundo visitan Murrayfield". Excusa perfecta para que Inglaterra sea derrotada. Por eso no se fían. Y hacen bien.