Freno en la producción
Damián Manso fue el actor principal de la primera jornada del Clausura. Hábil, listo, atrevido, es el clásico futbolista argentino de potrero, de la cantera de Newells y de imposible adaptación al Bastia francés.
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Brilló con el nuevo Independiente de Pastoriza ante el Estudiantes de Bilardo y le dio oxígeno a un torneo que empieza con dudas y temores. Es evidente que algún día se frenará la producción de talentos argentinos por la marcha de jugadores cada vez más jóvenes. Manso ha vuelto porque no se adaptó a Francia, y Romagnoli no lleva varios meses en Alemania por una inoportuna lesión. A Tévez y Cavenaghi les quedan meses en Argentina y ya se tejieron redes europeas para el riverplatense Ferreyra y el excelente central de San Lorenzo Gonzalo Rodríguez.
De la jornada no quedan motivos para la euforia. Asprilla llega como ídolo en pleno declive; Zárate es ídolo en Vélez tras volver del Murcia; Amato, salvador de Banfield; el veterano Graziani, goleador en Lanús; y Navarro Montoya, nuevo emblema de Independiente. Boca tuvo que importar hace un año a Iarley y Vargas para mejorar la plantilla y en Racing y San Lorenzo ya son clave los chilenos Mirosevic y Ormazábal. Cada vez hay menos jóvenes argentinos protagonistas.
