Ciclismo | Tour de Qatar

"La azafata era un tío con bigote"

Ventoso, ganador de la primera etapa, Cobo y Gómez debutaron en Qatar

<b>CRUCE DE PELOTONES</B>. En Qatar hay un Camellódromo donde se disputan carreras. De allí partió una de las etapas.
Chema Bermejo
Actualizado a

Tres chavales españoles, los tres cántabros y del Saunier Duval, han tenido un curioso debut en el profesionalismo. Francisco Ventoso (21 años), Juan José Cobo (22) y Ángel ‘Litu’ Gómez (22) se estrenaron en el Tour de Qatar, país del Golfo Pérsico, con una extensión similar a la Comunidad Murciana y riquísimo por sus pozos de petróleo.

Sus dirigentes decidieron no hace mucho dar a conocer el país en todo el mundo promocionando eventos deportivos a golpe de petrodólares. En su Liga de fútbol cada año se incorporan grandes figuras veteranas (Hierro, Guardiola, Effemberg, Batistuta, Caniggia...), tienen un estupendo torneo de tenis y otro de golf no menos bien dotado en premios. Y hace tres años decidieron hacer una carrera ciclista.

Como en el Tour. No se anduvieron con tonterías. Llamaron a Eddy Merckx y éste les puso en contacto con la organización del Tour de Francia, que es quien le monta la carrera. "La organización es perfecta", dice Cobo. "Cuidan todos los detalles y se nota que hay mucho dinero".

La experiencia de los novatos del Saunier Duval no pudo empezar mejor. En la primera etapa se impuso al sprint Fran Ventoso, que se llevó una buena sorpresa cuando subió al podio a recibir el trofeo por la etapa y el maillot amarillo de líder. "En vez de una azafata, me dio los premios un tío con bigote. Pero no me dio un beso, ¡eh!. La mano y desde lejos", cuenta Ventoso.

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El tío con bigote era el presidente de la Federación de Ciclismo de Qatar, que se supone que existe para poder organizar la carrera, porque "no hay ciclistas en Qatar". "En toda la semana vi unas tres bicicletas. Hace mucho viento allí para las bicis", dice Ventoso. "En la última etapa se hizo un abanico de salida y llegamos fuera de control 72 ciclistas. Ese día se alcanzó una velocidad punta de 78 km/h".

"Es una carrera muy peculiar", cuenta Litu Gómez. "El terreno es completamente llano (la única colina tiene una altitud de 105 metros sobre el nivel del mar). Las carreteras son muy buenas y discurren siempre por desiertos, no de arena, sino pedregosos. No hay vegetación y los pueblos son pequeños y los divisas a lo lejos. Sólo se ve gente en la salida y en la meta".

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