Yo digo Víctor Fernández

El sueño de Caparrós

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La gran cita mediática de esta noche esconde historias desconocidas que agrandan aún más el mérito de algunas personas. Joaquín Caparrós, prestigioso técnico nacional a estas alturas, ha tenido que sudar por todos los poros de su cuerpo para llegar a disfrutar de una noche como la de hoy. Nadie más en el mundo podrá apreciar como él mismo el sacrificio personal que ha hecho para desarrollar su vocación, la de entrenador de fútbol.

Caparrós desprende la humildad y la pasión del que tiene en sus manos una joya después de haber comido muchos platos fríos. Seguro que durante esos largos viajes que hizo para ejercer su profesión soñó con algo como lo de esta noche. Con un bocadillo y un par de botellas de agua, hizo durante mucho tiempo 600 kilómetros al día para ir de su trabajo en Cuenca hasta Navalmoral de la Mata. Llegaba, entrenaba y se volvía. Ha gastado decenas de pares de botas en campos de tierra, ha pintado con cal muchas áreas, ha lavado cientos de petos, ha inflado muchos balones... Y todo para entrenar a equipos de categorías modestísimas. Lo hacía por amor al fútbol. Jamás pensó en esto. Ahora está en la élite, pero no olvida de dónde viene. En la grada verá el partido Antonio Aldana, presidente del Moralo, a quien ha invitado. Antonio, su padre, empujará al equipo desde el cielo. Su madre María del Carmen rezará y rezará en Utrera...

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