"En el último saque estaba temblando"
A los 15 años, Rafael Nadal Parera lio el petate y se fue a jugar el Wimbledon de juniors: llegó a semifinales. Antes había sido el abanderado de la España campeona de la Copa Davis. Y ahora, con 17 años, Rafa Nadal rescata la Davis 2004 para España.


Es preciso que la gente sepa, que entienda, si es que se puede, cómo se llega a hacer una cosa semejante, un partido semejante, una barbaridad de este estilo... con sólo 17 años.
Lo primero es que yo he entrenado muchísimas horas para llegar hasta aquí: el sueño hecho realidad, de verte jugando para ganar el quinto punto, el definitivo, en una eliminatoria tan fuerte de Copa Davis. Como Moyá y Gaudio, aquel día. Ya no puedo ni jugar al fútbol, que me gustaba mucho, y han sido tantas y tantas horas de lucha, que esto se puede tomar... pues como una recompensa.
Una recompensa con agonía. Porque vaya sufrimiento, y más, los que lo veíamos...
Y yo estaba temblando cuando fui a hacer el último saque del partido con Stepanek. Alguien me ha preguntado que cómo superé ese juego, con la de oportunidades que le dí a Stepanek. Fácil: porque, con la presión que había, yo ya sabía que no iba a meter los saques y que iba a tener que luchar ese juego hasta el final. Pero me gusta jugar en ese ambiente.
(Mensajes SMS diluvian sobre el teléfono móvil de Nadal. Su representante, Carlos Costa, se pone al borde del infarto con todos los que piden entrevista. El chico de Manacor, madridista por convicción, pregunta una y otra vez a su tío Toni, "¿qué ha hecho el Mallorca por fin...?"
Describa a la gente que lo vio el proceso que le lleva a ganar este partido después de "lo" de Novak...
Que fui menos eléctrico. Bajé un poquito de revoluciones, porque sabía que había perdido alguna oportunidad con Novak por pasarme un poquito de electricidad. Tuve más serenidad, sobre todo en los puntos decisivos de los tie breaks. Aún tengo que evolucionar mucho en mi juego.
Por cómo habla, por cómo despliega energía, por cómo actúa en la pista, cuando se ve jugar a Rafa Nadal, hay un nombre que aparece automáticamente, aunque su ambición es rubia: Lleyton Hewitt. ¿Qué dice a esto?
¿Hewitt? Ja, ja, sí que me han dicho que nos parecemos. Pero yo no soy Hewitt. Si hago esos gestos que se ven, es para animarme a mí mismo, no hago nada contra el rival. Hewitt sí que dedica más de uno de sus gestos al contrario, pero yo no haré nunca eso. Aunque a mí, Hewitt no me molesta. No he tenido ningún problema con él y comprendo que son sus cosas.
(En el fragor del combate tenso con Stepanek, pocos vieron que Nadal tuvo que cambiar de zapatillas por una razón tan sencilla como delatora: había estallado la puntera de sus "Nikes" a base de frenazos, arranques y cambios de ritmo. Puede esperarse que dentro de poco veamos en el mercado unas Air Nadal Rafa Matrix SuperZoom).
Cuando lo de las zapatillas, algunos pensamos: ya se ha lesionado...
No, que va: se habían roto. No aguantaron, ya está.
¿Y qué pensó cuando vio que Stepanek se había doblado el tobillo?
¿De verdad? Pues pensé que él estaba haciendo cuento, que quería parar el partido y cortarme el ritmo, y que yo no podía caer en la trampa.
Seguimos adelante. Fuera estaba a punto de nevar sobre Brno. Dentro de la pista, la energía de Nadal achicharraba a Stepanek. Y llegaba el final...
... Y todo lo que yo pensaba es que no podía cometer errores en los puntos cruciales, en los de rupturas de servicio o en los tie breaks. Podía parecer que estaba excitado, pero por dentro estaba muy sereno. Tengo buen rollo en estos partidos con presión.
Además de su tío Toni, que le entrena, y de su amigo Charly Moyá, ¿quiénes son sus héroes? ¿ve películas?
No sé: Gladiator, Titanic...
¿Tiene perritos, mascotas...?
No.
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