El Madrid del Sur y Edipo
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Sociológicamente, incluso antropológicamente, el Sevilla Fútbol Club, equipo de señores y señoras, padece un atavismo que puede tener que ver con el complejo de Edipo. Hunde sus raíces en los tiempos de la posguerra y en los años dorados de Arza, Busto y Pizjuán: es el deseo no muy confesable de ser el Real Madrid del Sur, con el odio subconsciente al padre del sentimiento. Curioso: con el paso de las generaciones y los sufrimientos, esa genética ha mutado en el canto ritual de Sevilla hasta la Muerte y hacia el himno que ensalza al equipo de la casta y el coraje. Mientras el Betis ha sido un equipo más de pueblo y de pueblos, muchas decisiones vitales para el Sevilla se han cocido en despachos de abogados y notarios de postín o en las sobremesas del Club Pineda: incluso el Sánchez Pizjuán, en su concepción inicial, se da un aire al Bernabéu.
Explicado esto, que es así por mucho que se niegue, y que está en el origen de la negativa a la venta del Pizjuán y el exilio a La Cartuja, se puede comprender mejor esos escandalitos que acompañan al Madrid en el corazón de Nervión. Un presidente tan señor como Eugenio Montes daba "satisfacciones a la plebe" (dice él mismo), acusando a Merino González de ser "árbitro de cámara" del Madrid. Pero Montes, después de sevillista, se confiesa... madridista. Por cierto, yo sí querría a Pablo Alfaro en mi defensa. A ser posible, con Ayala.
