Urdangarín, próximo presidente del COE
Iñaki Urdangarín reúne las condiciones ideales para ser presidente del Comité Olímpico Español (COE). Conoce el deporte de base, pues jugó en los equipos de balonmano del Sagrado Corazón de Barcelona y Santa María del Pilar de Vitoria. También el de élite, pues con el Barcelona ganó diez Ligas, siete Copas y seis Copas de Europa, amén de 29 torneos más. Fue, además, 112 veces internacional y en su casa tiene una medalla de plata del Europeo de 2000 y dos olímpicas de bronce, ganadas en Atlanta 96 y Sydney 2000. Por si fuera poco, es miembro de la Casa Real, cuestión nada baladí, porque en el mundo olímpico esto es importantísimo.
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La realeza en el Comité Olímpico Internacional (COI) está muy bien vista, porque abre muchas puertas. Urdangarín acabará en el COI, que buena falta nos hace, pues hemos ido perdiendo peso. Ahora sólo tenemos a Doña Pilar de Borbón, a Samaranch, hijo, y a Estiarte, éste por poco tiempo, pues fue elegido sólo hasta el próximo verano. El actual presidente del COE, José María Echeverría, no puede ser miembro por tener más de 70 años. Como Urdangarín se perfila como su inmediato sucesor, podría entrar entonces en el COI. Con tal fin su nombramiento como vicepresidente tendrá que ser ratificado por la asamblea el próximo día 16.
Su acceso a la presidencia es cuestión de tiempo. Quizá nada más acabar los Juegos de Atenas. Su elección no plantearía dudas; es difícil que surgiera otro candidato. Por lo pronto, en su próxima ratificación como vicepresidente se encontrará con la unanimidad de la asamblea. Hay que hacerlo a mano alzada y no parece que nadie se atreva públicamente a mostrar su disconformidad con un candidato que, la verdad, es idóneo por su alto perfil deportivo, social y profesional, porque, no lo olvidemos, Urdangarín también es director de planificación y desarrollo en una empresa de promociones deportivas. Si hay alguien con mejor currículum, que lo diga.
